Lo de la pista de hielo en Vitoria es irónico, incluso de riesgo, todos los años. Si no ocurre algo, revienta.
En menos de 24 horas ya está rota.
A nadie debe sorprenderle, puesto que siempre ocurre algo. Recordamos varias historias de su trayectoria en la Virgen Blanca:
1.- Para matarse en los aledaños.
2.- Cara y fea, denuncia la oposición.
3.- Una niña se parte los dientes.
4.- Subidas históricas de precios. Este año no.
5.- Preocupación entre padres por la instalación que podía herir a sus hijos.
En fin. Aún recordamos que no había dinero, o que se ponían carteles de Bilbao…











