Pudimos anoche comprobar que más de un padre estaba preocupado por la instalación del tobogán de hielo instalado en la Virgen Blanca y por donde bajan sus hijos en trineos.

Cada bajada está dividida por unas tablas metálicas que se superponen entre sí. En la junta entre una y otra hay un pequeño escalón, que es el motivo de las preocupaciones por si algún menor mete la mano mientras disfruta de la atracción.

tobogan 2
Detalle de la rampa

Expertos en este tipo de atracciones dicen que el altillo se produce en dirección contraria a la bajada, por lo que “no tendría porqué pasar nada”, sin embargo consideran que estaría mejor colocado si en las juntas se pusiera un material de plástico o caucho que evitara ese pequeño desnivel, ya que no se sabe la reacción de un menor cuando baja por la pista.

Esperemos que no ocurra nada. Pero las conversaciones de ayer entre padres se producían.

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