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Los propietarios que rebajen el alquiler de negocios afectados por el coronavirus podrán deducirse la cuantía de la reducción del precio, y por otra parte se mantendrá en el primer semestre para los autónomos la exención del pago fraccionado del IRPF, según han acordado las tres haciendas forales vascas.

Una medida que en Vitoria ya supondrá un beneficio fiscal para la mitad de quienes decidieron renegociar los precios antes de la decisión de la Diputación Foral de Álava y que puede animar a ese otro 50 por ciento.

Las tres haciendas han acordado un nuevo decreto foral-norma que recoge estas medidas cuyo objetivo final es ayudar a los autónomos y a las pequeñas empresas. Será llevado próximamente a los Consejos de Gobierno de las tres diputaciones para su aprobación, y ya ha sido compartido con el Gobierno Vasco.

Destaca la introducción de nuevos incentivos fiscales para los arrendadores que rebajen la renta del alquiler a negocios que se han visto perjudicados por la crisis de la Covid-19, como pueden ser la hostelería o el pequeño comercio.

El incentivo se aplicará en la determinación de las rentas derivadas tanto de los arrendamientos de negocio como de los arrendamientos de locales de negocio y pabellones, así como de viviendas en las que se realicen actividades económicas.

Está previsto tanto en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) como en el Impuesto sobre Sociedades.

Así, en el caso del IRPF, la cuantía de la rebaja de alquiler se considerará como gasto deducible. No obstante, en el caso de que el arrendamiento constituya un rendimiento del capital para el arrendador, la parte de gasto que no resulte deducible por no tener ingresos suficientes dará derecho a una deducción en la cuota íntegra del 15 %.

En caso de que tampoco se cuente con cuota suficiente para poder beneficiarse de la deducción, la misma podrá aplicarse en el IRPF del año siguiente.

En el caso del Impuesto sobre Sociedades, los arrendadores también considerarán gasto deducible la cuantía de la rebaja de alquiler a quienes desarrollen actividades económicas que se hayan visto afectadas de forma sustancial con motivo de la COVID-19.

Para poder aplicar las deducciones se deberán cumplir dos requisitos: primero, la duración de la rebaja de la cuantía del alquiler debe extenderse durante al menos tres meses a lo largo de 2021.

Segundo, no puede existir ningún tipo de compensación o recuperación de la renta de alquiler en un momento posterior, bien sea mediante incrementos de rentas de alquiler de períodos de tiempo posteriores, otras prestaciones o cualquier otro tipo de contraprestación por parte de la persona arrendataria o de terceras personas.

La segunda de las medidas acordadas por las tres Haciendas va dirigida al colectivo de autónomos. Al igual que durante los cuatro trimestres de 2020, los contribuyentes del IRPF que ejerzan actividades económicas no estarán obligadas a autoliquidar e ingresar en las Haciendas forales los pagos fraccionados correspondientes al primer y segundo trimestres de 2021. Esta medida persigue aumentar la liquidez de los autónomos.

Por último, las haciendas forales también han acordado introducir nuevas deducciones para ayudar a la reanudación del desarrollo de actividades económicas especialmente afectadas como consecuencia de la Covid-19. EFE


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1 Comentario

  1. Igual estoy en un error pero, si yo le rebajo al renta a la mitad o se la perdono porque no ha podido abrir no voy a ser tan tonto de tributar como si hubiese cobrado la renta íntegra. Es de cajón.
    Deducir es restar, obviamente. No veo dónde está la prima o beneficio ¿evitarme polemizar o pleitear por algo de sentido común que los arrendadores van a hacer?

    Salud!

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