Asociaciones vascas de personas sordas han reclamado mascarillas transparentes homologadas ya que las comunes generan en este colectivo problemas de incomunicación e inseguridad y «una alta ansiedad», y han denunciado el «total abandono» que sienten por parte de las instituciones vascas.

La Federación Vasca de Asociaciones de Familias de Personas Sordas (Fevapas) y la Federación Vasca de Asociaciones de Personas Sordas (EuskalGorrak) han difundido este miércoles un comunicado para dar a conocer la situación «lamentable e intolerable» que padecen en todos los ámbitos, incluido el educativo y sanitario, por las medidas frente al coronavirus.

Señalan que mascarillas y mamparas, entre otros elementos, «abocan a las personas sordas a una exclusión comunicativa que les aísla e impide interactuar adecuadamente con su entorno».

Las mascarillas higiénicas o quirúrgicas comunes, explican, disminuyen de forma importante la intensidad de la señal auditiva e imposibilitan la lectura labial, distorsionan los sonidos del habla y generan «un incremento de pérdida de información terrible».

Ambas federaciones aseguran que desde el pasado marzo han estado trabajando para que las instituciones dieran respuesta a las peticiones del colectivo para la homologación de mascarillas transparentes que estarían dirigidas a los interlocutores de los sordos como profesores, compañeros, familias y sanitarias.

El Departamento vasco de Educación se comprometió a impulsar un proyecto del centro Tknika para que los alumnos con discapacidad auditiva acudieran a las aulas con «plena accesibilidad y seguridad», pero no se ha concretado.

Las mascarillas transparentes que existen en el mercado «no funcionan», aseguran, ya que no son transpirables, se empañan mucho, son de caucho, tienen poca durabilidad y un alto coste.

Lamentan que el Departamento de Educación no haya tenido en cuenta esta problemática a la que se tiene que enfrentar el alumnado con sordera en el medio escolar. EFE



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