(EFE).- El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha pedido instalar una red sísmica en la zona del norte de Burgos, cerca de la central nuclear de Garoña, donde están previstos proyectos de fractura hidráulica, sobre cuya idoneidad no se ha pronunciado aún por encontrarse en una fase muy prematura de ejecución.

La empresa petrolera BNK prevé instalar tres zonas de sondeo en el cuadrante minero de Sedano y otras tres en Urraca -en Villarcayo, Medina de Pomar y la Merindad de Cuesta Urria (Burgos)-, situadas en un radio de unos 30 kilómetros de la central nuclear de Santa María de Garoña, que a su vez está a unos 40 kilómetros de Vitoria.

Durante el periodo de información pública al que están sometidos los proyectos, el CSN ha indicado a Efe que los impactos de Sedano y Urraca sobre el emplazamiento de Garoña son «poco significativos», han añadido a Efe fuentes del organismo encargado de velar por la seguridad nuclear y protección radiológica del país.

Sin embargo, ello no implica el visto bueno del Consejo a los proyectos, que no ha redactado un informe favorable sobre estas actividades sino que se ha limitado a hacer una serie de observaciones durante el proceso de información pública.

Entre estas observaciones se encuentra la de instalar una red de instrumentación de microsismicidad que se guíe por un sistema de semáforos, y la caracterización radiológica de las masas de tierra que se muevan durante los trabajos de sondeo.

Solo al final del proceso, el Consejo de Seguridad Nuclear deberá emitir un dictamen preceptivo y vinculante.

La petrolera BNK proyecta un máximo de doce pozos de exploración para determinar si es rentable su explotación para extraer gas.

Los pozos tendrán una penetración en vertical de entre 3.000 y 4.000 metros y una horizontal, en su parte más profunda, de unos dos kilómetros



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