Ante las críticas de padres que no pueden ver a sus hijos entrenar en instalaciones municipales, el Ayuntamiento ha respondido.
El Consistorio reconoce que «se ha establecido que el uso del graderío tenga un carácter restringido». Lo justifica diciendo que el «control de dicho espacio por parte del personal responsable de la instalación es inasumible» y advierte que «el libre acceso podría provocar una utilización inadecuada y problemas de seguridad».
En cristiano, que no se fía de dejar solos a los padres en la grada viendo a sus hijos en la pista haciendo deporte.
Además, el Ayuntamiento señala que «desde un punto de vista pedagógico, el acceso libre al graderío dificulta el trabajo del profesorado, por la intromisión desde las gradas de los acompañantes de los menores en el trabajo que diariamente se realiza».
Y por último, la prohibición pretende «reducir las distracciones externas de los niños y niñas participantes, favoreciendo que se centren en las explicaciones, facilitando la labor de los profesionales para ganarse la confianza del alumnado».
Y concluye: «Está previsto que el graderío del centro cívico Zabalgana se abra exclusivamente para los partidos, competiciones o eventos deportivos oficiales, siempre y cuando se hayan comunicado con la suficiente antelación, no para los entrenamientos, ni para los cursos o talleres».
Queja paterna
Todas estas explicaciones se han emitido en el Buzón Municipal a raíz de la queja de un padre:
«Empieza la actividad de patinaje en Zabalgana.
Cuál mi sorpresa cuando nos dicen que por normativa del centro no se puede acceder al polideportivo (comprensible) ni al graderío, cuando en otros centros no hay ningún tipo de problema.
Quisiera saber la razón real de por qué no puedo ver disfrutar a mi hijo y la manera en que puedo ver a mi hijo en dicha actividad.






