No han tardado ni horas en convertirse en uno de los elementos urbanos más comentados del Casco Viejo de Vitoria. Las nuevas jardineras, tipo mamotretos, instaladas en el Cantón de las Carnicerías han desatado una oleada de críticas entre vecinos y usuarios habituales de una de las conexiones peatonales más transitadas de la almendra medieval.
Las estructuras, de grandes dimensiones y colocadas en plena rampa central, han provocado reacciones de rechazo entre quienes consideran que dificultan el paso y rompen la funcionalidad de un recorrido utilizado a diario por cientos de personas.
ENCUESTA
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«Un estorbo para la movilidad»
Es una de las opiniones más moderadas recogidas tras la instalación de estos elementos, que algunos ciudadanos califican directamente como «mamotretos» impropios de un espacio ya condicionado por la pendiente y la estrechez de la zona.
Las imágenes hablan por sí solas. Las jardineras ocupan una parte importante del recorrido central del cantón, obligando a modificar el tránsito habitual en una vía que conecta distintos niveles del Casco Viejo y que es utilizada tanto por peatones como por personas con dificultades de movilidad.
ZIG-ZAG
Más allá del aspecto estético, buena parte de las críticas se centran en la utilidad real de la actuación. Varios ciudadanos cuestionan que se incorporen elementos de gran volumen que obligan a hacer zig-zag en un punto donde el espacio libre resulta especialmente valioso para garantizar una circulación cómoda.
Impacto visual.
El contraste entre las nuevas estructuras y uno de los rincones más reconocibles del centro histórico ha abierto un debate sobre el modelo de intervención urbana y sobre cómo compatibilizar embellecimiento, accesibilidad y respeto al entorno monumental.
La polémica está servida. Lo que para los responsables municipales puede representar una mejora paisajística, para numerosos usuarios se ha convertido en un ejemplo de cómo añadir obstáculos donde muchos reclaman precisamente más espacio libre para caminar.
Y mientras las jardineras esperan las plantas que las llenarán de contenido, las críticas ya han echado raíces.











