(EFE).- El País Vasco se ha convertido en una comunidad electoral totalmente diferenciada del resto de España en cuanto al resultado que tienen los partidos estatales en las elecciones generales, y que además desde que acabó el terrorismo de ETA vota distinto en función del ámbito de los comicios.
Hasta ahora Euskadi únicamente se diferenciaba por la presencia de dos opciones nacionalistas potentes -PNV e izquierda abertzale- pero los resultados entre los partidos estatales eran similares a los que se daban en el resto de España.
Sin embargo, en los últimos años, con el fin del terrorismo de ETA y la irrupción de los «nuevos partidos», los resultados entre los cuatro grandes partidos estatales en Euskadi son muy diferentes a los que se dan en el conjunto de España.
En el País Vasco Ciudadanos es residual -solo tiene dos concejales en toda Euskadi- y en cambio Podemos ya ha sido primera fuerza y ha conseguido el manido «sorpasso» sobre los socialistas con amplia diferencia -5 a 3 en diputados- y en solitario, sin confluencias e incluso con su dirección dimitida.
Además, los vascos cada vez votan de una forma más diferenciada según el ámbito de los comicios, y el ejemplo más claro de ello son las últimas cuatro elecciones celebradas en Álava: el PNV ganó las autonómicas de 2012, EH Bildu se impuso en las europeas de 2014, el PP fue el vencedor en las municipales de 2015 y Podemos triunfó en las generales de diciembre.
El 20D en Euskadi participó el 69 % de los electores y se impuso Podemos con 317.674 votos (26,17 %) y 5 diputados, seguido del PNV con 302.316 sufragios (24,9 %) pero 6 escaños, EH Bildu con 184.186 (15,17 %) y 2 congresistas, el PSE-EE con 161.988 (13,34) y 3 escaños; y el PP con 142.127 papeletas (11,71 %) y 2 diputados.
Según el Euskobarómetro de la Universidad del País Vasco, el 78 por ciento de los vascos no cambiará su voto o abstención y los que más predispuestos están a modificar su papeleta son los que votaron a Ciudadanos (17 %) y EH Bildu (10 %).
Además de la incógnita sobre la respuesta de los vascos a la repetición de las elecciones por la incapacidad de los partidos para formar gobierno, se une la duda sobre el impacto que tendrá en los resultados en Euskadi la coalición de Podemos con Ezker Anitza-IU, que en diciembre consiguió 36.002 votos, el 2,97 %.
Si se repitieran los resultados, la suma proporcionaría a Unidos Podemos otros dos diputados más en el País Vasco, al conseguir también el tercero por Bizkaia en detrimento del PNV y el segundo por Álava a costa del PSE-EE.
De ser así, ganaría Unidos Podemos con 7 diputados, el PNV tendría 5 y EH Bildu, PSE-EE y PP conseguirían 2 escaños, el resultado pronosticado también por el Sociómetro del Gobierno Vasco y similar al que se deduce del CIS de mayo, que baja al PNV de 6 a 5 diputados y sube a Bildu de 2 a 3.
En este contexto, Podemos apuesta por lograr la victoria en votos y escaños con el objetivo de que estas elecciones le sirvan como pista de despegue para las autonómicas de otoño, en las que se marca como reto desalojar al PNV de Ajuria Enea, aunque aún no tenga aspirante a lehendakari tras el rechazo de la magistrada Garbiñe Biurrun.
El PNV asume que el 26J es factible que vuelva a ganar Unidos Podemos, pero confía en todas las encuestas que le otorgan una victoria clara en las autonómicas, por lo que el objetivo ahora es mantener el grupo en el Congreso, para lo que necesita 5 escaños, y poder influir en las negociaciones para formar gobierno y sacar adelante parte de su «agenda vasca».
EH Bildu, el gran derrotado del 20D al perder tres de sus cinco diputados, es el único que cambia candidatos para intentar frenar la caída ante Podemos, con unos cabezas de cartel con un perfil más de izquierdas y ecologista y menos abertzale, además de aprovechar el retorno a la política de Arnaldo Otegi tras cumplir su condena.
Socialistas y populares, que sufren un declive continuado en el País Vasco, dependerán de la tendencia global en el conjunto de España y de Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, más que de sus candidatos locales para Congreso y Senado, aunque tengan el peso de Patxi López o Alfonso Alonso.
En cuanto a los temas de campaña, la cuestión territorial y la paz y la convivencia tienen menos importancia que nunca, aunque volverán a primer plano en la campaña de otoño, y todos los partidos apelarán a la «utilidad» de su voto.
Los nacionalistas lo harán en el sentido de ser los que se dedicarán exclusivamente a defender los intereses vascos y los de ámbito estatal como garantía, en un escenario de negociaciones, de que su candidato será el presidente.

