La artista vitoriana Irantzu Lekue y su equipo ha comenzado a colocar a primera hora de la mañana más de 6.000 zapatos en la plaza de la Virgen Blanca como muestra de protesta que pretende denunciar ante las instituciones el escaso apoyo que hay desde los poderes públicos hacia la creación artística.
La previsión era recoger 6.000 zapatos para inundar el suelo desde la Virgen Blanca hasta la Plaza Nueva, si bien podría llegarse a 7.000 por la colaboración ciudadana.








¿ARtistas? Aquí cualquiera se autodenomina «artista». Claro que son artistas, en intentar llamar la atención, en disfrazar su obra con una actitud reivindicativa e intentar darle un interés que de otro modo carecería, en intentar a ver si caen en gracia y pueden vivir de alguna ayuda pública o subvención, en definitiva, en intentar vivir del cuento, mejor dicho en intentar vivir de todos nosotros.
¿Original? No, actividad como esta y muy pareciodas hay cientos. No es por no ser ni original.
¿Permanecerá en el tiempo? No, sólo intentará captar la atención de los medios locales y su difusión será escasa y efímera. Sólo permanecerá en el recuerdo de la «artista» por esos momentos de «gloria».
Mediocre muy mediocre.