Una investigadora vasca participa en Oslo en un proyecto de conservación de cuadros pintados en 1916 por Edvard Munch, el creador de la emblemática obra «El grito», mediante técnicas novedosas para evitar tomar muestras y alterar esas pinturas.
Se trata de la profesora de Química Analítica de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) Maite Maguregui, que ha sido convocada para la conservación y análisis de las pinturas del Aula Magna de la Universidad de Oslo.
Entre 1909 y 1916, Edvard Munch hizo por encargo 11 pinturas murales monumentales de gran tamaño, de entre 4 y 11 metros, para la Universidad de Oslo.
Con el fin de analizar la técnica utilizada por el pintor noruego, la profesora Tine Frøysaker, miembro del Departamento de Arqueología, Conservación e Historia (IAKH) de la Universidad de Oslo (UiO), ha contado con la colaboración de Maite Maguregui y del doctor Francesco Caruso, del Instituto Suizo de Estudios de Arte (SIK-ISEA) de Zúrich.
El objetivo es conocer la gran variedad de materiales empleados por Munch en dichas pinturas, ver su estado de conservación y llevar a cabo su limpieza.
Con el fin de evitar causar cualquier tipo de daño a las pinturas y evitar extraer muestras, que muchas veces incluso «están prohibidas», «cada vez resulta más interesante encontrar métodos de análisis ‘in situ’ que no afecten a la obra», explica la investigadora vasca.
Por eso es «clave» el papel de esta profesora de la Facultad de Farmacia de la UPV/EHU ya que está especializada en el desarrollo de metodologías de análisis basadas en el uso de técnicas portátiles y de laboratorio no invasivas.
En concreto, en las obras de Munch, se ha utilizado un instrumento portátil basado en espectroscopia Raman. «La técnica permite analizar una superficie pictórica colocando una sonda en contacto con la superficie a analizar» y evitar tomar muestras que, en caso de estar permitidas, son micrométricas y luego se amplían bajo el microscopio.
El grupo de investigación al que pertenece Maguregui se centra en obtener los primeros resultados para en un futuro cercano desarrollar nuevos materiales sostenibles que permitan la conservación de estas obras.
El proyecto de conservación de las pinturas monumentales de la Universidad de Oslo comenzó en 2005, con el objetivo de averiguar la técnica pictórica de Edvard Munch, considerada de gran complejidad.
En 2009 se llevó a cabo la primera restauración de los cuadros, que fueron retirados del espacio hasta que en 2011 fueron recolocados. Las mediciones han descubierto la acumulación de material particulado (polvo y otras partículas) en dichas obras pictóricas. EFE









