Hoy es un buen día parda recordar la factura de 45.000 euros que desató el escándalo en Vitoria. Ese era el precio que se pidió por organizar el récord GUINNESS de tortilla de patata el 2 de agosto pasado y que luego no fue certificado.
Y esa es la cantidad, similar, que le cuesta a los organizadores no cobrar 50.000 euros por su incapacidad de conseguir que la firma londinense avale el proyecto.
Una imagen vale más que mil palabras.








