Por Roberto Cubero (EFE).- La ‘casa de las misas’ es un edificio de tres plantas en el centro de Vitoria, que una viuda donó al Ayuntamiento a cambio de 108 misas anuales en su memoria y la de su marido, pero que ha acabado en un enfrentamiento judicial entre el municipio, los herederos y un inquilino, un embrollo que incluso llegó al Vaticano.
La casa es el inmueble de Florida,28, a unos pasos de la calle Dato, la principal de Vitoria, un bloque de tres alturas al estilo antiguo: dos pisos principales, un tercero más pequeño, más dos buhardillas y una lonja, sin ascensor ni calefacción.
La propietaria, Virginia Saénz de Ormijana, viuda de Alejandro de Zumárraga, murió en 1978 y legó el edificio al hospicio de Vitoria, pero con una condición: en los aniversarios de su muerte y la de su marido había que celebrar 30 misas en recuerdo de cada uno de ellos, más otras cuatro repartidas al mes. En total, 54 por cabeza, 108 al año… para toda la eternidad.
El hospicio empezó con buena voluntad y hasta 1985 se celebraron más de 600 misas en su memoria. Pero también se dieron cuenta de que la cosa iba a ser larga, así que en 1979 el obispo de Vitoria Francisco Peralta, escribió al Vaticano pidiendo que se le declarase «libre de dicha carga espiritual».
El Vaticano accedió, y cuatro años después, en 1983, el hospicio pasó a manos municipales, convirtiendo al Ayuntamiento en casero.
Pasaron los años y en el 2005 el consistorio pensó en sacar tajada y vender el edificio, hasta que se encontró con un problema: los descendientes de la viuda y que en el tercero vive un inquilino que lleva allí más de 50 años.
Doña Virginia alquiló la casa a los padres de este hombre en 1970, él lleva allí toda la vida, y al morir su madre en el 2020, se convirtió en titular del alquiler.
Este inquilino y los descendientes de la viuda comenzaron, cada uno por su lado, una batalla judicial que lleva años: alegan que el Ayuntamiento no ha celebrado las susodichas 108 misas anuales.
El municipio responde que el Vaticano exoneró de la obligación, pero el inquilino y los herederos defienden que el testamento de la viuda era muy claro: o misas perpetuas o el Ayuntamiento no es el propietario.
Así que a juicio. Las dos demandas, la del inquilino y la de los herederos, que cuestionan la propiedad del Ayuntamiento, se han unificado y lo único que se sabe es que la vista se espera en los próximos meses, según ha explicado el concejal de Hacienda, Ion Armentia.
A su vez, el Ayuntamiento ha demandado judicialmente el desalojo del inquilino, ya que el título para la ocupación del inmueble acabó en el 2021, pero por el decreto antidesahucios, el lanzamiento quedó suspendido.
Para aprovechar algo el edificio, en el 2020 el Ayuntamiento se planteó hacer una bicilonja en los bajos. Invirtió 20.000 euros, pero no se estrenó porque no cumplía los requisitos de seguridad.
Y es que según un informe del 2018, a pesar de tanta misa, el edificio necesita una reforma estructural. Para evitar la ruina, el Ayuntamiento se encarga del mantenimiento y paga 3.600 euros de comunidad al año, por un bloque que no usa. EFE








