Como es habitual, el Obispo de Vitoria ha escrito su carta de verano dirigida a toda la ciudadanía en la que, debido a la situación que vivimos con la amenaza aún sobre nosotros, está centrada en la “nueva normalidad” que la pandemia está imponiendo.

Dividida en cuatro grandes puntos, la misiva comienza con su intención –si las condiciones en las próximas semanas lo permiten– de anular el decreto emitido a primeros de marzo en el que dispensaba del precepto dominical, es decir, la obligación de todo cristiano de acudir a la misa del domingo.

“Recomiendo vivamente la vuelta a la Eucaristía de los domingos cuidando el aforo y las medidas sanitarias. Toda la prudencia es poca por los rebrotes en todo el mundo. Como cristianos tenemos que ser ejemplares en el cumplimiento de la pautas de salud pública. Nuestra vida cristiana se debilita sin la Eucaristía vinculante del domingo. Los cristianos no podemos vivir sin la Eucaristía, pues es de donde brotan nuestras fuerzas”, ha recordado el Obispo insistiendo en “no relajarnos en nuestras responsabilidades” para prevenir contagios.

En su carta también pone el acento en los mayores y personas más vulnerables. “La pandemia, y más durante el confinamiento, nos ha abierto los ojos. Nos ha planteado el sentido de la vida y ha reordenado nuestras prioridades”. Elizalde ha querido resaltar dos colectivos que “encarnan esta vulnerabilidad: los ancianos y el conjunto de migrantes,  refugiados y personas que viven bajo el umbral de la pobreza” asegurando que “la Iglesia los arropa y acompaña”.

Para el Obispo de Vitoria «los más frágiles son los más golpeados por la pandemia” y reclama “un acuerdo de reconstrucción social para que nadie quede descartado” aludiendo a la “colaboración de todos ante la crisis económica y social en la que ya estamos inmersos”. “Seamos corresponsables. No es momento de mirar a otro lado” ha advertido. En calidad de encargado en la Iglesia española del área de Migrantes y Refugiados, ha hecho hincapié en tener presente la dura y complicada realidad de quienes huyen de guerras y hambre.

Monseñor Elizalde reconoce que la situación provocada por la COVID-19 “me ha movido a entregar a la comunidad diocesana todo mi afecto y todas mis energías, pero no como antes de la pandemia” asegurando que como Obispo “han variado mis prioridades queriendo aunando sinergias de mucha gente que trabaja con ilusión e invertir decididamente en el futuro”.

Nombramientos

Así, en los nuevos nombramientos en la Diócesis ha tratado de “robustecer este futuro apostando por personas que trabajan con pasión”. Entre ellos se encuentran el escolapio Juan José Iturri, nuevo párroco de la Iglesia del Espíritu Santo en la calle Florida, la cual estaba en peligro de ser cerrada.

Desde ahora estará gestionada por la Comunidad de los Escolapios “junto a la vitalidad del colegio San José de Calasanz” pasando a ser esta su parroquia para uso de alumnos y familias. El recién ordenado sacerdote, José Antonio Vega, ha sido nombrado párroco de 31 pueblos de Ribera Baja, Añana y Lantarón. Sus compañeros seminaristas están adecuando la casa parroquial de Rivabellosa para convertirla en un centro juvenil referencia en la zona. Marcellin Yapo y Ablé-Venance Ayemou serán los nuevos párrocos de Elvillar, Laguardia, Páganos, Samaniego y Villabuena.

Otro nombramiento nuevo y muy importante es el de Unai Ibañez, nuevo rector del Seminario, tras haber sido el sacerdote más votado en la consulta que el Obispo hizo a los Consejos diocesano y presbiteral. Ibañez asume este cargo en un momento de crecimiento en el número de seminaristas en sustitución del hasta ahora rector, Alfredo Arnaiz. Juan José Infantes ha sido nombrado Vicario de Vida Consagrada y Vocacional, donde el Obispo está poniendo mucho empeño. Oscar Susaeta, profesor de EGIBIDE y sacerdote de la Sagrada Familia en el parque del Prado, se suma al equipo de la Delegación de Jóvenes. Con esto, el Obispo quiere que el Seminario, Juventud y Pastoral Vocacional colaboren estrechamente en el proyecto de revitalización de la Diócesis.


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8 Comentarios

  1. Este Obispo esta despistado. Ahora que ya no vamos quiere obligarnos. La dejadez en la formación y un adoctroninamiento desdeñoso y mal impartido ha conseguido el alejamiento de la sociedad.
    No se que diferencia lo que dice este obispo de un ongeta, a veces escucho el mismo discurso, pero sin alzacuellos

  2. A misa que entre el obispo, yo iba al taller a él no lo vi nunca, menos obligar y más respeto, yo no voy a misa ni pienso ir.
    Agur.

    • La Iglesia Católica tiene la misa dominical como precepto. La obligación es sólo para los católicos, como el Ramadán es sólo para los musulmanes. Lo de la misa, a las agnósticos ni nos va ni nos viene. En democracia o sin democracia, los preceptos religiosos no cambian. La Doctrina de la Iglesia Católica es que la misa es obligatoria los domingos y Fiestas «de guardar», y si no van cometen pecado grave.

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