Las palabras del obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, durante la misa matinal en la festividad de San Prudencio en Armentia han dejado un par de recados. Ha sido a la cara de los políticos vitorianos, más dados a discutir sistemáticamente, que a construir.

Sobre todo por los invitados que allí estaban: Medio centenar de personas, entre las que destacaban el diputado general de Álava, Ramiro González, la teniente de diputado General, Pilar García de Salazar, el presidente de las Juntas Generales, Pedro Elosegi, el alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran y el Subdelegado del Gobierno en la provincia, Carlos Zapatero. Políticos todo estos.

Junto al obispo han concelebrado el Vicario General de la Diócesis, D. Carlos García Llata, y el párroco de Armentia, D. Josetxu Apellániz.

El obispo de Vitoria ha centrado su homilía en poner la vida de San Prudencio como
ejemplo para “trabajar por una cultura del encuentro donde verdaderamente nos
podamos ver y tratar como hermanos”.

Ha puesto como contexto la campaña electoral de la Comunidad de Madrid donde “entre tanta crispación social y política, el carisma de San Prudencio nos viene de maravilla, al igual que el del Papa Francisco con esta encíclica donde nos guía a edificar nuestras bases sobre la fraternidad social y la amistad”.

Ha apelado a que para acercar esa cultura del encuentro, “aquí, en nuestra tierra debemos apostar por la dignidad sagrada e inviolable de toda persona como el suelo nutricio de donde brotan todos los derechos y deberes de cada ciudadano”.

Para el Obispo de Vitoria, “uno de los problemas más grandes que merman esta necesidad de encontrarnos para convivir es la falta de diálogo” algo que «nos aleja del bien común y solo impone una única forma de pensar”.

Recordando las palabras del papa Francisco en su encíclica, “el diálogo social auténtico presupone la capacidad de respetar el punto de vista del otro, aceptando la posibilidad de que contenga convicciones o intereses legítimos” y ha asegurado que él también trata de “aplicarlo también dentro la Diócesis para dar espacio a todos los carismas y sensibilidades presentes en ella” ya ha usado la figura del poliedro donde “todos sumamos”.

Elizalde ha apelado a los responsables públicos presentes a “evitar fanatismos, cerrazones y divisiones sociales y culturales” y les ha animado a “dar espacio a las distintas voces que conforman nuestra sociedad” evitando una “uniformidad que solo genere asfixia y nos empequeñezca culturalmente”.

“Ante las creencias más profundas de la gente que envuelven una forma de vida específica –ha dicho– tenemos que encontrarnos, buscar la manera de entablar contacto y de tender puentes antes que derribar”.

El Obispo de Vitoria ha recordado que “nuestra tierra acoge muchas culturas y apuesta por un futuro que integre diferencias en una riqueza mayor, para lo que se exige actitudes nobles”.

“Necesitamos llegar a un pacto que respete y asuma las diferentes maneras de ver e interpretar el mundo que conviven en nuestra sociedad”. De nuevo se ha apoyado en la encíclica del actual Papa, Fratelli Tutti, para animar a dar pasos en este sentido “tratando bien a los demás, siendo amables, sonriendo, estimulando, buscando consensos e incluso diciendo más a menudo expresiones como por favor, lo siento o gracias”. En su reflexión ha recordado que “sin la cultura del encuentro, la verdadera paz peligra” y ha alertado que “donde no hay entendimiento entre culturas, no hay paz”.



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