Homenaje en Vitoria a sus primeras profesoras
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La ikastola Olabide de Vitoria ha iniciado este miércoles los actos de celebración de su 60 aniversario con un homenaje a su primera profesora, Izaskun Arrue, y a la también maestra y formadora de «andereños» Elbira Zipitria.

En 1963, Izaskun Arrue inició con catorce alumnos y alumnas la andadura de la Ikastola Olabide, en Vitoria-Gasteiz. Fue en un piso de la calle Cercas Bajas, desde donde, junto a otras compañeras, luchó contra las adversidades para impulsar el movimiento cooperativo de las ikastolas en Álava en tiempos del franquismo.

Sesenta años después, la Ikastola Olabide inicia los actos de su aniversario con un sentido homenaje a Izaskun Arrue, como primera profesora de una ikastola en Álava, y también a Elbira Zipitria, profesora y formadora de andereños y figura imprescindible del movimiento de impulso a las ikastolas durante el periodo de dictadura franquista.

El acto se ha celebrado esta mañana en la propia ikastola y ha contado con la participación del alumnado actual y también de algunas antiguas alumnas y alumnos como la laureada escritora Karmele Jaio o el periodista y presentador de ETB Iban Garate.

Asimismo, han tomado la palabra, Aritza Martinez, presidente de la junta de la ikastola, y la profesora del centro ya retirada Maria Jesus Vicuña. También ha asistido Rafael Pikatoste, hijo de Izaskun Arrue

La consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales del Gobierno Vasco, Beatriz Artolazabal, y la directora de Emakunde – Instituto Vasco de la Mujer, Miren Elgarresta, han resaltado en sus intervenciones la importancia de aquel primer grupo de mujeres que se convirtió en referente para las siguientes generaciones.

“Mujeres como Elbira Zipitria o Izaskun Arrue merecen ocupar un lugar preferente en nuestra memoria histórica. Debemos dar a conocer sus trayectorias como referentes para otras generaciones. Debemos llevar sus nombres a nuestros callejeros, a nuevas iniciativas y a nuestros libros de historia”, ha indicado Artolazabal.

Izaskun Arrue (1927-2016) fue la primera andereño de la ikastola Olabide. Arrue lo hizo tras haberse formado con Elbira Zipitria (1906-1982). Zipitria, además de pedagoga, fue una de las primeras impulsoras de las ikastolas y formó a numerosas andereños que fueron extendiendo la red de ikastolas.

“Las mujeres deben dejar de estar invisibilizadas en el relato colectivo que reconstruye la historia de Euskadi”, ha resaltado Artolazabal.

Precisamente, durante el acto del aniversario de la Ikastola se ha estrenado en Álava el documental Elbira, que cuenta la vida y obra de Zipitria en favor del euskera. Se trata de un documental ficcionado que profundiza en los acontecimientos vitales de Elbira Zipitria, así como en la contribución que realizó al mundo euskaltzale.

El documental Elbira muestra cómo las clases de las primeras ikastolas eran mixtas en una época de segregación por sexo, con escuelas para niñas y escuelas para niños y cómo la violencia formaba parte de los métodos de enseñanza. “Elbira Zipitria fue la gran precursora de otra forma de enseñar en aquel régimen totalitario. Izaskun Arrue fue una de sus discípulas más aventajadas, trayendo a Gasteiz el movimiento de las ikastolas”.

La consejera ha subrayado que “la resistencia cultural y social a la larga dictadura del General Franco supo dotarse de expresiones pacificas que fueron muy fructíferas en aquellos difíciles años. Durante el túnel franquista, y también a largo plazo, hasta la actualidad. Iniciativas como las ikastolas surgieron en aquel contexto y han sabido perdurar en el tiempo dando provechosos frutos a la sociedad vasca”.

Resistencia pacífica

Ante la presencia del alumnado actual de la ikastola, Artolazabal también ha transmitido el siguiente mensaje: “El nacimiento de la violencia de ETA, como reacción a la dictadura franquista, no fue inevitable. ETA fue un error desde su mismo surgimiento, que solo ha producido dolor y sufrimiento para todas las partes. Trayectorias como las de Elbira Zipitria o Izaskun Arrue demuestran que hubo otras formas pacíficas de resistencia al totalitarismo realmente útiles y absolutamente irreprochables desde el punto de vista ético”.

“Hubo muchas formas de rebeldía no violenta: combinar en las ropas los colores rojo, verde y blanco; no vestirse jamás con rojo y amarillo; ponerse kaikus o mendigoizales; impulsar grupos de danzas o grupos de montaña, como refugio de las ideas democráticas y vasquistas; asistir a conciertos de música en euskera… etc. Y, en aquel contexto, poner en marcha desde la iniciativa social centros de enseñanza como Olabide Ikastola fue una muy fructífera reacción organizada frente a la dictadura”, les ha explicado.

“Os animo a que en vuestras casas contrastéis con vuestros padres y madres. Preguntar esta noche a vuestros aitonas y amonas. Haced todo lo posible por conocer de primera mano sus vivencias en épocas de dictadura y estrecheces en todos los sentidos”, ha concluido.



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