Urtaran ha tenido hoy una ocasión pintiparada para callarse, pero no lo ha hecho. Ha vuelto a meter la pata.
En una emisora de radio, y preguntado por la boda de Maroto del pasado viernes, el regidor gasteiztarra no ha podido dejar la lengua en la boca y ha tenido que piar. Desagradable e irrespetuoso.
El actual alcalde afeaba la boda de Maroto y le criticaba por ‘saltarse’ la normativa y celebrarla en su despacho un viernes.
Bastante que la ha hecho un día no habitual y en su despacho para no entorpecer el normal discurrir de las bodas habituales, y evitar que los aledaños del Consistorio se llenasen de flashes y cotillas, dejando para la más estricta intimidad ese momento.
Pero Gorka ha tenido que hablar. No es capaz de callarse. Se ve inferior a su adversario y no sabe disimularlo. Es, sin duda, un acomplejado.
Eso sí, Urtaran no habla de cuando mandó quitar la bandera de España de las escaleras del Ayuntamiento para la boda de su hermana en un acto sin precedentes y a todas luces irregular, o de que la propia institución que él mismo dirige reconociera que en el pasado se hubieran realizado numerosas bodas fuera del horario preestablecido. 147 en total. ¿Porqué ataca solo una de las 147?
En definitiva, una actitud envidiosa. Bochornoso una vez más. Y las que nos quedan.







