82 cárceles en España y solo aumentan presos en Álava

El Ararteko ha pedido a los ayuntamientos que mantengan en el padrón municipal a los presos de la localidad durante su permanencia en prisión para que cuando salgan de la cárcel puedan acceder a las prestaciones y servicios a los que tengan derecho.

El Defensor del Pueblo vasco ha emitido una recomendación tras recibir varias quejas individuales y de colectivos del tercer sector del ámbito penitenciario ya que muchas de las dificultades que tienen los presos para beneficiarse de esas prestaciones se deben a que no están empadronados.

El Ararteko aclara que los presos pueden mantenerse en el padrón de sus municipios de origen o si lo prefieren inscribirse en el de la localidad donde se encuentra el centro penitenciario donde cumplen condena.

Recuerda que en las cárceles ha cambiado el perfil de los presos al aumentar los que cumplen condena por delitos contra la seguridad del tráfico o por violencia de género, y que «la mayoría sufren muchas veces procesos de exclusión social que se perpetúan en el tiempo».

«El propio paso por prisión se convierte en un factor de exclusión social que acelera o termina por agotar los vínculos sociales y familiares» de la mayoría de presos, señala el Ararteko en un comunicado en el que indica que, salvo que tengan una vivienda en propiedad o lazos muy sólidos con la familia, al cabo de un tiempo los ayuntamientos los dan de baja en el padrón.

Por ello, recomienda a los ayuntamientos que mantengan el empadronamiento de los presos mientras estén en prisión y, «si cabe legalmente acordar la baja», se comunique a los servicios sociales del centro penitenciario para que el recluso pueda inscribirse en el padrón del municipio donde se ubica la cárcel.

También reclama a los consistorios que elaboren un protocolo sobre cómo deben actuar las diferentes áreas municipales cuando tengan conocimiento de que uno de sus vecinos está cumpliendo una pena de prisión y que se prevea la intervención de los servicios sociales para personas en riesgo de exclusión. EFE



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