Once viticultores de Laserna, en la Rioja Alavesa, se han unido en un proyecto colaborativo pionero para luchar de forma sostenible contra la plaga de la llamada «polilla del racimo» a la que combaten con feromonas sexuales.

Estos once viticultores, siete de ellos con pequeñas bodegas familiares, disponen de 60 hectáreas de terreno en un meandro del río Ebro, en el extremo oriental de la Rioja Alavesa, y han decidido aliarse en un proyecto curiosamente llamado «Laserna confusión» con el que pretenden mejorar la calidad de sus uvas y vinos.

«Laserna confusión» utiliza métodos de confusión sexual para el control de plagas, con la colaboración del líder mundial en la fabricación de feromonas Shin Etsu y el Departamento de Agricultura de la Diputación de Álava.

El objetivo es luchar contra la «lobesia botrana», conocida como «polilla del racimo».

Para ello se liberan feromonas sexuales a través de difusores colocados sobre una zona amplia de viñedo y se logra controlar la «polilla del racimo» en los viñedos de todos los participantes y se reduce el uso de fitosanitarios.

Así se evita también la botritis, propiciada en el 90 % de los casos por las heridas causadas en la baya por la «polilla del racimo», y permite «vendimiar por calidad, no por sanidad”, es decir, poder completar el proceso de maduración hasta alcanzar su punto óptimo sin riesgo de podredumbre que obligue a anticipar la vendimia, explica en un comunicado Elena Recio, de la empresa Grañango, que coordina este proyecto.

Los once viticultores esperan ampliar sus 60 hectáreas de terreno hasta 160 e incluso 225 en un futuro próximo con la incorporación de otros propietarios del entorno, que permitan completar el área perfectamente delimitada que conforma el meandro de Laserna.

Esta «alianza por la calidad» evidencia un cambio importante de mentalidad en este colectivo de los tradicionalmente llamados «cosecheros», caracterizados por su individualismo, señalan sus promotores. EFE


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