etl global gespasa MARIA ROSA MORO RODRIGUEZ

Con cobijo, y fundamento, en remarcar el derecho de los trabajadores a la conciliación de la vida personal, familiar y laboral, la ausencia de discriminación, directa o indirecta, por razón de sexo y esencialmente las derivadas de la maternidad, la asunción de obligaciones familiares y el estado civil, el Gobierno, en función legislativa, ha establecido, entre otros, una nueva regulación del anteriormente llamado y conocido “permiso por lactancia”, nueva regulación operada por el Real Decreto Ley 6/2019 de 1 de marzo, de medidas urgentes para garantía de la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y ocupación, que en su artículo  2. Nueve da nueva redacción al art. 37.4 del Estatuto de los Trabajadores y cuyas novedades más destacadas, y sin perjuicio de la deficiente técnica legislativa que apertura más incógnitas que certezas,  son las siguientes:

 

En primer lugar, (1) cambio de nomenclatura, pasando del antiguo “permiso por lactancia”, ya superado jurisprudencial y legislativamente desde hace tiempo su conexión con la alimentación del recién nacido, y de ahí su inicial configuración como un derecho individual y propio de la madre -obsérvese que este permiso, ya hace tiempo que engloba o comprende los supuestos de nacimiento, adopción, guarda con fines de adopción o acogimiento de conformidad con el Código civil o las leyes civiles de las Comunidades Autónomas que lo regulen,  siempre que su duración no sea inferior a un año, de menores de seis años o mayores de seis años cuando se trate de menores con discapacidad o que por sus circunstancias y experiencias personales o por provenir del extranjero, tengan especiales dificultades de inserción social y familiar debidamente acreditadas por los servicios sociales competentes-, por el más apropiado de “cuidado del lactante”; en segundo lugar, se ha producido un (2) cambio o ampliación de la titularidad o ejercicio del derecho, que ha pasado del primigenio de la madre biológica, al inmediatamente anterior a la nueva regulación de un derecho individual de los trabajadores que únicamente podía ser ejercitado por uno de los progenitores en el caso de que ambos trabajasen, desembocando en la actual como un derecho individual de las personas trabajadoras, si bien con la expresa prohibición de que no puede transferirse su ejercicio al otro progenitor; únicamente en caso de que ambos titulares del permiso de cuidado del lactante trabajen en la misma empresa y ejerzan este derecho por el mismo sujeto, la dirección de la misma podrá limitar su ejercicio simultáneo por justificadas razones de funcionamiento, que deberá comunicar por escrito.

En tercer lugar se contempla una (3) posible ampliación de la duración, de la tradicional de “hasta que el menor cumpla nueve meses” –sin perjuicio de su incremento en casos de nacimientos, adopciones o guarda con fines de adopción o acogimiento múltiples- a extenderse hasta que el lactante cumpla doce meses, posibilidad esta cuando ambos progenitores, adoptantes, guardadores o acogedores ejerzan este derecho de cuidado del lactante con la misma duración y régimen gozando, en este único caso, con la posibilidad de la extensión aludida, pero con una reducción proporcional del salario a partir del cumplimiento de los nueve meses de edad.

Dado que hasta el cumplimiento de los dichos nueve meses el ejercicio de este derecho [esto es la ausencia al trabajo de una hora, o la reducción de la jornada en media hora, o el eventual disfrute acumulado de este derecho  no reporta al trabajador merma retributiva alguna corriendo a cargo del empleador que abona el 100% de sus remuneraciones, la extensión de su duración hasta los doce meses de edad, sí provoca “reducción proporcional del salario a partir del cumplimiento de los nueves meses”, eventualidad ante la que el Gobierno, en la referida función legislativa, crea una nueva prestación de Seguridad Social, la denominada (4) “corresponsabilidad en el cuidado del lactante”, y de cuya regulación se ocupan los artículos 183, 184 y 185 de la Ley General de la Seguridad Social –aprovechando el vaciamiento de dichos preceptos que regulaban la prestación por paternidad-; esta prestación consiste en un subsidio económico equivalente al 100 por ciento de la base reguladora establecida para la prestación de incapacidad temporal derivada de contingencias comunes, y en proporción a la reducción que experimente la jornada de trabajo, únicamente será percibida por uno de los progenitores, adoptantes, guardadores con fines de adopción o acogedores, y “se extinguirá cuando el o la menor cumpla doce meses de edad”.

MARIA ROSA MORO RODRIGUEZ

BK Gespasa ETL Global



Dejar respuesta