“Chochito, medio cerebrito”… ¡El JUICIO de la pescadería!

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El propietario de una pescadería de Vitoria ha «jurado» hoy por sus «hijos» que «para nada» ha hostigado o hecho comentarios tales como «chochito» o «medio cerebrito» a una empleada, y ha hablado de «vendetta» y de motivos económicos en la denuncia contra él.

La Fiscalía ha mantenido sin embargo la petición de 3 años de cárcel contra este hombre por delitos de acoso laboral y lesiones durante el juicio celebrado hoy Vitoria, en el que la ahora exempleada se ha ratificado en los insultos y hostigamientos sufridos, que según ha dicho, se acentuaron la semanas previas al 4 de agosto de 2016 cuando cogió una baja por ansiedad y posteriormente él la echó.

El acusado ha mantenido que durante los cuatro o cinco años que la mujer trabajó con él y su mujer fueron como una «pequeña familia» con una relación «supernormal». Ha negado que cambiara habitualmente de horario a la denunciante e incluso ha afirmado que se amoldaron a sus necesidades horarias tras ser ella madre.

Ha zanjado con un «jamás» las llamadas por la noche por motivos laborales y ha negado que le registrara su bolso para comprobar si se había llevado dinero y también que hiciera comentarios despectivos como «chochito, «medio cerebrito» y «tontita» recogidos en el escrito de acusación.

«Mi vocabulario no es ese para nada», ha afirmado el acusado, que añadido que siempre ha «animado» y «reforzado» a su empleada aunque ha reconocido que la que echó después de que ella cogiera una baja tras negarse a trabajar el 6 de agosto, tras la festividad de La Blanca.

La denunciante ha mantenido sin embargo que el acusado la menospreciaba y ha relatado comentarios que le hizo como que «ni limpiando culos» iba a encontrar trabajo en Vitoria. También que la trataba a ella y a otra empleada como «sus chicas», que le «pertenecían» porque trabajaban para él, o que les decía que lo que tenían en el mostrador lo vendía «hasta un tonto».

Ha afirmado que todo ello le provocó un estado de ansiedad por el que el médico le dio la baja y estuvo cuatro meses con tratamiento farmacológico.

Mientras declaraba la exempleada, la jueza ha llamado en varias ocasiones la atención al acusado por sus gestos y comentarios, hasta que finalmente ha decidido que siguiera el juicio desde otra sala a través de videoconferencia.

En la vista también ha declarado una compañera de trabajo, quien ha confirmado comentarios del jefe sobre la denunciante como que «era muy lenta y no valía ni para limpiar culos» y que también escuchó en el transcurso de una discusión telefónica que esta le pedía al acusado que no la llamara «chochito».

El fiscal ha puesto en valor la «credibilidad» y «verosimilitud» de la declaración de la víctima y la de su compañera y ha remarcado que la baja médica fue por una situación de ansiedad derivada de ese acoso laboral.

El letrado de la defensa ha pedido la absolución y ha mantenido que no se ha probado un hostigamiento. Ha asegurado que la mujer cogió la baja porque no quería trabajar el día 6 y ha puesto el foco en que esta también denunció por la vía social al acusado y que cuando consiguió el dinero que le debía cesó de ser acusación particular en este juicio penal.

«Lo que de verdad le importa era el dinero», ha dicho la defensa, que también ha incidido en que sólo ella ha denunciado por la vía penal y no la otra compañera que supuestamente también fue objeto de comentarios despectivos. EFE

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