ras el verano más cálido desde que hay registros (1961), con 3,4 grados de temperatura media por encima de lo habitual, y el segundo más seco de la serie histórica, el otoño se espera en Euskadi también «más cálido» y «algo más húmedo de lo normal», con tendencia a que las lluvias sean de carácter torrencial.
El delegado de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en el País Vasco, Enric Armengol, ha avanzado esa predicción en una rueda de prensa que ha ofrecido este martes en San Sebastián, en la que ha facilitado el resumen climatológico de junio, julio y agosto pasados.
Según ha explicado, para la nueva estación que empieza este miércoles, 23 de septiembre, el modelo predictivo europeo apunta a una probabilidad del 70 a 100 % de que sea «más cálido» que la media, con temperaturas en torno a un 30 % superiores a la referencia normal.
Existe además «consenso» en ese sentido con otros modelos, incluido el estadounidense, ha asegurado Armengol, que ha señalado que, por el contrario, en lo referente a precipitaciones «hay bastante incertidumbre».
Aunque los modelos predictivos apuntan a cantidades de lluvia superiores a lo normal sólo con rangos de probabilidad del 40 al 60 %, el delegado de Aemet ha apostado por un otoño «algo más húmedo» de lo normal en Eukadi, que ya de por sí es lluvioso.
Ha advertido no obstante de que «el régimen pluviométrico» esperado será diferente al considerado normal en esta zona, con mayores periodos secos alternados con otros de lluvias abundantes, debido a que la temperatura del mar se prevé «muy cálida» para la estación y eso provocará que «tarde más en llover pero, cuando lo haga, descargará más».
«Nos estamos mediterraneizando, yendo hacia lluvias más torrenciales» como «consecuencia del calentamiento global», ha alertado.
Número inédito de noches tropicales
Del verano 2026, ha subrayado que «ha sido extraordinario en el País Vasco» pues ha registrado «una de las mayores anomalías térmicas de España», con temperaturas récord a lo largo del trimestre y «un número inédito de noches tropicales».
La temperatura media ha alcanzado 22,1 grados, lo que supone una anomalía de +3,4 ºC, equivalente a un verano «extremadamente cálido», el más caluroso desde 1961 en el conjunto de la comunidad y en cada territorio, y en el caso de la estación de Igeldo, en San Sebastián, desde 1928.
Las lluvias han sido además muy escasas, tanto, que ha sido catalogado como el segundo verano más seco desde el inicio de registros.
Por territorios, el comportamiento térmico ha sido igualmente excepcional, con temperaturas medias de 22,3 grados (+3,7ºC) en Álava -la más elevada de las provincias peninsulares- y 22 grados (+3,2ºC) tanto en Gipuzkoa como Álava.
Todas las estaciones de Aemet han reflejado ese carácter extraordinario, ha precisado el experto, que ha subrayado que tanto Igeldo y Hondarribia como Loiu, Foronda y el Aquarium donostiarra, han clasificado igual el verano y establecido nuevas efemérides en sus series.
Ha considerado «especialmente destacable» la persistencia del calor de noche, con 51 noches tropicales (que no han bajado de 20ºC) registradas en Hondarribia, «más del doble del anterior récord» y 31 en Igeldo, frente a las 13 del anterior máximo, de 2003.
La estación donostiarra contabilizó además una noche «tórrida» con una mínima de 27,2 la madrugada del 23 de junio.
Temperatura récord del mar en el Aquarium
La temperatura media del mar en el Aquarium ha superado en 2,9 grados la media, hasta alcanzar los 23,6 ºC, el valor más elevado desde 1947.
Las precipitaciones a lo largo del verano han sido muy escasas, con una media acumulada de 74 litros por metro cuadrado, lo que representa sólo el 45 % de la cantidad normal y clasifica la estación de «muy seca».
Por territorios, Álava ha recogido 41,5 l/m2, el 35 % de la precipitación normal; Gipuzkoa 108,2 l/m2, equivalentes al 48 % de la cantidad habitual; y Bizkaia 87,9 l/m2, la mitad de la media.
Armengol ha concluido que «la abundancia de efemérides, la sucesión de récords, las temperaturas excepcionalmente elevadas del agua del mar y, especialmente, el número sin precedentes de noches tropicales», junto al «acusado déficit de precipitaciones», ponen de relieve «el carácter extraordinario» de este verano. EFE




