La Fiscalía cree que Jaime R. propinó a su esposa Maialen Mazón 13 cuchilladas «con la intención de matarla» porque «no aceptó» su decisión de poner fin a la relación y puso fin a su vida cuando ella estaba embarazada de gemelas y en compañía de la hija común de dos años, que resultó ilesa.
Este lunes ha comenzado en la Audiencia Provincial de Álava el juicio con jurado popular por este crimen que se cometió en la tarde del 27 de mayo de 2023 en un apartahotel de Vitoria, aunque fue descubierto al día siguiente. La pequeña de dos años permaneció sola junto al cadáver de su madre 18 horas, hasta las 14:30 horas del día siguiente.
Maialen tenía abierto un expediente de violencia de género por la Policía Nacional y sobre él pesaba una orden de alejamiento de un juzgado de Torremolinos (Málaga). Además, figuraba como víctima de ‘riesgo extremo’ en el sistema estatal de seguimiento de casos de violencia de género, VioGen, pero la Ertzaintza rebajó su calificación a «riesgo bajo». Este caso llevó a la Policía vasca a cambiar sus protocolos en estos casos.
La Fiscalía pide 45 años de cárcel 25 por asesinato con alevosía y ensañamiento y con las agravantes de parentesco y género; otros ocho años por cada uno de los dos delitos de aborto -estaba embaraza de 16 semanas- y 4 años más por abandono de menor.
Pide además la retirada de la libre potestad sobre la niña, la prohibición de comunicarse o acercarse durante 10 años y 750.000 euros en dos indemnizaciones: 500.000 para la niña y 250.000 para su abuelo, el padre de Maialen, que tenía 32 años cuando fue asesinada.
Tanto las acusaciones particulares -ejercidas por la familia de la víctima y por el Consejo del Menor de Álava- se han adherido a las peticiones de penas de la Fiscalía- así como la acusación popular ejercida por la asociación Clara Campoamor.
La defensa del acusado, de 33 años en el momento de los hechos, ha pedido su absolución por trastorno mental transitorio o en su defecto que se aplique la eximente incompleta de trastorno mental transitorio y de consumo de alcohol, ya que según ha sostenido Jaime R. había estado bebiendo la tarde de los hechos y durante la discusión posterior con Maialen tuvo «una desconexión total de la realidad» y actuó «sin conciencia, sin autocontrol y sin comprensión de sus actos».
RELATO
Según el relato de la Fiscalía -coincidente en su mayor parte con el del resto de acusaciones- después de trasladarse de Burriana (Comunidad Valenciana) a Vitoria para contar con el apoyo de su familia, Maialen había iniciado una relación con un joven -el hijo de la pareja de su padre- y había decidido poner fin a su matrimonio con el acusado.
La «insistencia» de él motivó que ella accediera a pasar unos días en un apartahotel de la capital alavesa para acordar cuestiones relativas al cuidado de su hija. La tarde del asesinato ella estuvo en el apartamento bebiendo alcohol y tomando diazepan mientras que él estaba en la calle con la niña.
Cuando regresaron a la habitación, se enteró de que «tenía una nueva ilusión», momento en el que «decidió matarla» -mientras ella se encontraba en un estado de «somnolencia y debilidad» por lo que había consumido- y «le clavó el cuchillo en 13 ocasiones con intención de matarla».
Y lo hizo en presencia de la hija «siendo consciente de que esto aumentaba el sufrimiento» de Maialen y sabiendo que su muerte acabaría también con la vida de las gemelas que estaba gestando y que tenían 16 semanas en el momento del crimen.
Además, señala la Fiscalía, dejó a la niña de 2 años sola, sin acceso a agua o alimento, lo que puso «en grave riesgo su salud». Como consecuencia la pequeña tiene una afectación emocional significativa, dificultades de socialización, retraso en el lenguaje y ansiedad por separación, entre otras secuelas.
Por su parte, la defensa ha considerado que el relato del fiscal está compuesto por «hechos inconcretos y tergiversados». Ha recordado que Maialen y Jaime se conocieron en un centro de desintoxicación, ha negado que hubiera maltrato y ha asegurado que era Maialen la que tenía un «carácter fuerte» y ejercía una «influencia dominante» sobre Jaime, que estaba «sometido psicológicamente» a ella.
En el momento de los hechos, ha expuesto, él estaba «en situación de embriaguez» y durante la discusión «su mente colapsó» y tuvo una «desconexión total de la realidad», de manera que sus facultades intelectuales y volitivas estaban «totalmente anuladas».
El abogado defensor ha dicho además que no hubo planificación y que tras el crimen «deambuló toda la noche por Vitoria manchado de sangre». «No hubo nada planificado», ha añadido. EFE
La familia de Maialen dice que estaba sometida y que el acusado tenía ataques de ira
Varios familiares de Maialen, la mujer de 32 años que fue asesinada por su marido Jaime R. cuando estaba embarazada de gemelos, han asegurado que estaba «sometida», que él «le controlaba los mensajes y las redes sociales», tenía «ataques de ira que pagaba con objetos» e incluso le quitaba la insulina que debía pincharse por ser diabética.
Hoy ha arrancado en la Audiencia Provincial de Álava el juicio con jurado popular por este crimen cometido en la tarde del 27 de mayo de 2023 en un apartahotel de Vitoria, aunque fue descubierto al día siguiente.
La hija de dos años de la pareja permaneció sola junto al cadáver acuchillado de su madre durante 18 horas, hasta las 14:30 horas del día siguiente. La pequeña, que ahora tiene cinco años y medio, vive desde entonces con su abuelo y con su pareja.
Maialen tenía abierto un expediente de violencia de género por la Policía Nacional y sobre él pesaba una orden de alejamiento de un juzgado de Torremolinos (Málaga). Además, figuraba como víctima de ‘riesgo extremo’ en el sistema estatal de seguimiento de casos de violencia de género, VioGen, pero la Ertzaintza rebajó su calificación a «riesgo bajo». Este caso llevó a la Policía vasca a cambiar sus protocolos en estos casos.
La Fiscalía pide 45 años de cárcel 25 por asesinato con alevosía y ensañamiento y con las agravantes de parentesco y género; otros ocho años por cada uno de los dos delitos de aborto -estaba embaraza de 16 semanas- y 4 años más por abandono de menor. La defensa pide la absolución por trastorno mental transitorio.
Una nueva relación
En esta primera sesión han declarado, entre otros, el padre de Maialen, su pareja y el hijo de esta, con el que la víctima había iniciado una relación pocos días antes del crimen. Según ha explicado, ambos habían empezado a «enamorarse». Ella le había comunicado su decisión de poner fin a su matrimonio y incluso le escribió en una nota: «Te quiero, espérame».
Maialen murió poco después mientras compartía con Jaime una estancia en el apartahotel, adonde había acudido con la intención de terminar esa relación de la mejor manera posible y de llegar a un acuerdo económico sobre la niña. Por ello, el joven siente que la decisión de Maialen de romper con Jaime e iniciar una relación con él está relacionada con su muerte: «Si (Jaime) hizo lo que hizo, fue por mi culpa», ha dicho el joven, que fue quien encontró el cadáver.
El padre de Maialen ha definido al acusado como una «persona educada, encantadora, encandiladora» que al mismo tiempo era un «controlador, posesivo y mentiroso». «Tenía obsesión por controlarla, no era posible dar un paseo con ella si no estaba él», ha relatado.
Arrebatos de ira
Según ha explicado, ambos discutían de forma acalorada pero era él el que «tenía arrebatos de ira y lo pagaba con objetos a su alrededor, rompía una puerta, una ventana…». Ella «lo disculpaba e intentaba sacarle la cara» y no pensaba que él fuera a hacerle daño porque «no era consciente» del peligro.
La pareja se conoció en un centro de desintoxicación -ella por problemas de alcoholismo y él por el consumo de otras sustancias- y mientras tuvieron juntos tuvieron varias recaídas. En ese tiempo Jaime tuvo dos intentos de suicidio que en opinión del padre de Maialen eran «intentos de llamar la atención».
Ha asegurado que su hija «quería curarse por el amor incondicional» que sentía por su pequeña y ha explicado que en los últimos días «estaba ilusionada» porque «había conocido una persona con la que pensaba que iniciar una nueva vida».
El padre ha relatado que el día en que murió Maialen su vida se paró -«se me partió el alma»- y que lo único bueno es que tiene a su nieta, que ahora vive «feliz con su abuela y su abuelo», aunque cree que en algún momento el trauma vivido aflorará. «El cariño a mi nieta me obliga a levantarme cada día», ha asegurado.
Su pareja, que tenía una relación de «mucha confianza» con Maialen, su hijastra, ha explicado que ella quería mucho a Jaime «pero tenía una dependencia tremenda» de él tanto económica como emocional y que «la trataba muy mal, la insultaba».
Jaime, ha relatado, «manejaba el dinero» y «muy muy celoso: «Le quitaba el móvil, la documentación y hasta la insulina» y «no la dejaba salir a la puerta de la calle de los celos que tenía». Sin embargo, ella «no tenía miedo» porque estaba convencida de que Jaime no les haría daño ni a ella ni a la niña.EFE






