«Ya son dos los sustos que he sufrido en la puerta del hotel Ciudad de Vitoria mientras caminaba con mis hijas pequeñas». Coches que aparecen donde no deben, acelerando, como si aquello fuera un atajo privado.
Se trata de una zona peatonal en la que salvo huéspedes, la circulación está prohibida, pero que a diario, a cualquier hora, numerosos conductores “listillos” la utilizan como atajo, denuncia un vitoriano en el Buzón.
RUTA CLANDESTINA
Ese punto exacto donde la ciudad parece olvidar que hay normas, niños y vidas en juego. Porque lo que debería ser un espacio seguro se ha convertido en una ruta clandestina para conductores “listillos” que buscan esquivar el semáforo. Lo hacen a cualquier hora, cualquier día, como si fuera lo más normal del mundo.
ACELERAN
El vecino lo explica con una mezcla de miedo y rabia contenida: “Aceleran cuando ven el semáforo en rojo. Y luego llegan al paso sin señal alguna, justo cuando peatones y bicis cruzan en verde.”
LA PIRULA
La escena se repite tanto que ya no sorprende ni cuando la «pirula» ocurre delante de una patrulla detenida en el semáforo. Y esa es, quizá, la parte más dolorosa: la sensación de impunidad. La idea de que todos lo ven, todos lo saben, pero nadie actúa.
DESGRACIA
Por eso este vecino, que solo quiere caminar tranquilo con sus hijas, lanza un mensaje claro: “Antes de que ocurra una desgracia, alguien tiene que intervenir.”
Y su historia, que podría ser la de cualquiera, vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿Cuántas veces tiene que avisar un ciudadano antes de que la ciudad reaccione?
CONCLUSION
Al final, lo que ocurre en esta esquina de Vitoria no es solo una infracción de tráfico: es la sensación de que la ciudad falla justo donde debería proteger.
Un espacio peatonal convertido en atajo, una norma convertida en decoración y un vecino que ya no camina tranquilo con sus hijas. Su denuncia no es un reproche, sino un aviso.
Porque cuando la costumbre se impone a la ley y la impunidad se hace rutina, la pregunta ya no es si pasará algo, sino cuándo. Y entonces será tarde para decir que nadie lo vio venir.





Ésa zona está plagada de cámaras. Si quisieran harían algo, pero hablamos de los municipes.
Solo conocen de la zona los bares pal cafelito. Igual que en Olaguibel. Sólo conocen el bar enfrente del DNI…..
Y las palmeras de chocolate de coronación para eso bien q paran
La ciudad llena de bolardos y ahí no hay ninguno. Qué casualidad ¿?
lo mismo ocurre en urgencias del hospital de txagorrichu , para atajar de una calle a otra cruzan por delante de la puerta de urgencias , solo pueden parar ambulancias , taxis , o gente que deja a una persona enferma para en la puerta para bajar y el coche se lo lleva , no para atajar semaforos , calles etc , lse de lo que hablo fui al hospital en taxi y detras un coche pitando para que le dejara atajar , me imagino que no es el único y el hospital lo ven cada dos por tres
Si solo fuera eso, en txagotritxu aparte de ese atajo también existe el de la entrada de José atxotegui, una vez sales del hospital por José achotegui tienes que ir dirección calle México salvo taxis y ambulancias que pueden girar hacia duque de Wellington existe una señal, pues no veas la de coches y autobuses que salen y cortan el tramo que va desde duque de Wellington a México.
P.D si les dices algo encima te dicen que está permitido pese a tener la señal de prohibido a 5 metros.
Es tan facil como solicitar al hotel que ponga un bolardo automático, que puedan abrir el paso a clientes y el resto no puede pasar, fin