La profesora de Farmacología de la Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU) de Vitoria Cristina Miguélez será una de las cinco investigadoras principales de un nuevo proyecto internacional sobre la enfermedad de Parkinson, que contará con una financiación de 9 millones de dólares.
El proyecto reunirá durante los próximos tres años a equipos de Europa y Estados Unidos para profundizar en el conocimiento de los mecanismos cerebrales relacionados con los síntomas psiquiátricos y cognitivos de esta enfermedad, como la depresión, la ansiedad, la apatía y el deterioro cognitivo.
El objetivo último es desarrollar tratamientos más eficaces para estos síntomas no motores, que siguen siendo una de las principales necesidades clínicas no cubiertas de las personas que viven con parkinson, ha informado la EHU en un comunicado.
El proyecto está liderado por la neurocientífica sueca Asa Mackenzie, investigadora principal de la Universidad de Lund, y reúne a expertos de esta universidad, de la de Burdeos y de Euskadi; así como de los centros estadounidenses de Northwestern University y de la University of California-San Diego y la University of California-San Francisco.
La iniciativa forma parte de un programa internacional que promueve la investigación colaborativa para mejorar el conocimiento del parkinson. La fundación creada por el actor Michael J. Fox, que padece esta enfermedad, es el socio financiero y estratégico del proyecto.
La profesora de la EHU ha destacado que formar parte del equipo de dirección científica de la investigación es para ella «un hito muy importante, tanto a nivel personal como profesional» ya que se trata de «una convocatoria extremadamente competitiva que reúne a investigadores de reconocido prestigio internacional».
Su equipo estudiará el papel del sistema noradrenérgico en los síntomas no motores de la enfermedad. En concreto, investigará cómo la estimulación cerebral profunda (una terapia quirúrgica que se utiliza actualmente para aliviar determinados síntomas del parkinson) afecta a las manifestaciones psiquiátricas y cognitivas de la enfermedad.
El proyecto se centrará en las fases más tempranas de la enfermedad, cuando comienzan a aparecer los síntomas no motores, a menudo años antes de que pueda establecerse un diagnóstico clínico.
Los investigadores estudiarán cómo se comportan las diferentes regiones cerebrales ante la estimulación cerebral profunda, con el objetivo de mejorar la precisión de este tratamiento y ampliar sus beneficios terapéuticos a los síntomas no motores, de manera que se mejore la calidad de vida de los pacientes.
Los resultados podrían no solo mejorar el tratamiento del parkinson, sino también mejorar el conocimiento de otros trastornos en los que ya se utiliza la estimulación cerebral profunda, como la depresión resistente al tratamiento y el trastorno obsesivo compulsivo. EFE




