Análisis táctico Alavés: ¿Qué ha pasado para perder dos partidos?

El Deportivo Alavés de Quique Sánchez Flores firmó un inicio de temporada histórico: un arranque inexpugnable, sólido, maduro, con 10 puntos de 12 posibles y una clasificación que lo situaba segundo, incluso por delante del Real Madrid y con el FC Barcelona en el punto de mira. La sensación era de equipo blindado, fiable, difícil de superar.

Pero en apenas unos días, ese estado de euforia se ha frenado. El conjunto albiazul ha encadenado dos derrotas consecutivas, primero frente al Racing de Santander (2-1) y después ante el Valencia CF (0-1), lo que ha transformado la narrativa: del equipo récord al equipo que, de repente, parece haber perdido parte de su fortaleza.

Era inexpugnable por varias razones:

  • Fortaleza en Mendizorroza
  • Solidez defensiva
  • Acierto rematador

Qué ha pasado para perder dos partidos seguidos

  • El «mal de los pequeños detalles de calidad»: Lo dijo ayer Quique por el gol valencianista.
  • El bloque defensivo y ordenado que antes salía disparado a la contra se ha atascado.
  • Las espaldas de los defensas han sufrido y se han permitido centros laterales.
  • Los rivales juegan con un cuadrado y no es fácil para el 4-4-2, explicó Quique. Es decir:
Aquí está la clave del partido. El Alavés utilizó el 4-4-2 (cuatro defensas, cuatro centrocampistas y dos delanteros). El rival contrarrestó esto usando un «cuadrado» en el centro del campo (habitualmente un sistema con dos pivotes defensivos y dos mediapuntas por delante, como un 4-2-2-2 o un 3-4-2-1).
Esta disposición generó un problema posicional para el Alavés:
    • Inferioridad numérica (4 contra 2): En el centro del campo, el «cuadrado» del rival ponía a 4 futbolistas por dentro. El 4-4-2 del Alavés solo tiene a 2 fijos en esa zona central (los dos mediocentros), ya que los otros dos centrocampistas juegan abiertos en las bandas.
    • El dilema de los extremos: Para ayudar en el medio, los extremos del Alavés tenían que cerrarse. Al hacerlo, dejaban las bandas libres y subían los laterales del rival.
    • Jugadores entre líneas: Los dos mediapuntas de la zona alta del «cuadrado» se colocaban a la espalda de los centrocampistas del Alavés y por delante de sus defensas. Recibir el balón en esa zona libre «rompe» los esquemas defensivos, obligando a un central a salir de su sitio y desordenando a todo el equipo.

El Alavés ha dejado claro que tiene recursos suficientes para afrontar la temporada con tranquilidad, pero este par de tropiezos consecutivos funcionan como un recordatorio oportuno: en Primera División, cualquier despiste se paga sin descuento. El equipo ha mostrado solidez, pero estas dos derrotas sirven para bajar pulsaciones y recordar que la categoría no perdona ni un minuto de desconexión.

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