Opinión Norte Exprés
Esta semana se cumple un año (hoy jueves) del nombramiento de Ramiro González como Diputado General de Álava. Y por ende, de Cristina González, líder socialista en el ejecutivo de la institución.
Curiosamente, el diputado general celebra su aniversario al frente de la responsabilidad en Washington, donde ha viajado con una delegación vasca para exponer un proyecto cultural y enseñar la imagen de Álava ante empresarios norteamericanos.

Gestión
Y el resumen es muy claro, la pareja «González» lidera Álava. Ambos han conseguido evadirse de la línea problemática que marca el Ayuntamiento y se han puesto al frente del Territorio. Sin ruido, sin malabarismos. Pero sin problemas y dando solución diaria a la gestión provincial.
Una gestión pausada y positiva. Con una oposición controlada.
González, Ramiro, arrancó con mucha fuerza y ha ralentizado el paso en los últimos meses. Lo contrario que González, Cristina, que ha ido de menos a más. Hoy la socialista lidera, y tiene mucha culpa de la recuperación de su partido en las últimas elecciones.
Es más, llega a poner nervioso al dirigente del PNV foral, en alguna ocasión.
Han sido capaces, los dos, de solucionar problemas y de tener la institución como la patena. A eso contribuye el mejor diputado foral, de lejos: José Luis Cimiano.
Compararles con el alcalde de la ciudad, sería un insulto, así que no lo vamos a hacer.
En el debe: un gran proyecto estratégico para Álava. Quedan tres años de legislatura, y aún no conocemos una bandera. Hay tiempo, Pero ya.
Y dos: hay varios diputados forales a los que no les conoce ni el tato. Están ocultos en el Palacio Foral. Sáquenlos a pasear, que para eso cobran.









