(EFE).- Las elecciones generales del 26 de junio se presentan como la segunda vuelta de los comicios del 20D desde una perspectiva estatal o como una previa de las elecciones vascas de otoño desde Euskadi.
El 20D en Euskadi participó el 69 % de los electores y se impuso Podemos con 317.674 votos (26,17 %) y 5 diputados, seguido del PNV con 302.316 sufragios (24,9 %) pero 6 escaños, EH Bildu con 184.186 (15,17 %) y 2 congresistas, el PSE-EE con 161.988 (13,34) y 3 escaños; y el PP con 142.127 papeletas (11,71 %) y 2 diputados.
Según el Euskobarómetro de la UPV/EHU, el 78 por ciento de los vascos no cambiará su voto o abstención y los que más predispuestos están a modificar su papeleta son los que votaron a Ciudadanos (17 %) y EH Bildu (10 %).
Además de la incógnita sobre la respuesta de los vascos a la repetición de las elecciones por la incapacidad de los partidos para formar gobierno, se une la duda sobre el impacto que tendrá en los resultados en Euskadi la coalición de Podemos con Ezker Anitza-IU, que en diciembre consiguió 36.002 votos, el 2,97 %.
Si se repitieran los resultados, la suma proporcionaría a Unidos Podemos otros dos diputados más en el País Vasco, al conseguir también el tercero por Bizkaia en detrimento del PNV y el segundo por Álava a costa del PSE-EE.
De ser así, ganaría Unidos Podemos con 7 diputados, el PNV tendría 5 y EH Bildu, PSE-EE y PP conseguirían 2 escaños, un resultado similar al que ofrecía la encuesta de mayo de EiTB, que era 7-6 para Podemos, 6-7 para PNV y 2 para EH Bildu, socialistas y populares.
En este contexto, Podemos apuesta por lograr la victoria en votos y escaños con el objetivo de que estas elecciones le sirvan como pista de despegue para las autonómicas de otoño, en las que se marca como reto desalojar al PNV de Ajuria Enea, aunque aún no tenga aspirante a lehendakari tras el rechazo de la magistrada Garbiñe Biurrun.
El PNV asume que el 26J es factible que vuelva a ganar Unidos Podemos, pero confía en todas las encuestas que le otorgan una victoria clara en las autonómicas, por lo que el objetivo ahora es mantener el grupo en el Congreso, para lo que necesita 5 escaños, y poder influir en las negociaciones para formar gobierno y sacar adelante parte de su «agenda vasca».
EH Bildu, el gran derrotado del 20D al perder tres de sus cinco diputados, es el único que cambia candidatos para intentar frenar la caída ante Podemos con unos cabezas de cartel con un perfil más de izquierdas y ecologista y menos abertzale, además de aprovechar el retorno a la política de Arnaldo Otegi tras cumplir su condena.
Socialistas y populares, que sufren un declive continuado en el País Vasco, dependerán de la tendencia global en el conjunto de España y de Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, más que de sus candidatos locales para Congreso y Senado, aunque tengan el peso de Patxi López o Alfonso Alonso.
Para estos dos partidos su situación en Euskadi es muy diferente a la del resto de España, ya que en el bloque de izquierdas el manido «sorpasso» de Podemos sobre los socialistas ya se ha dado y puede incrementarse aún más, mientras que en el centro-derecha el PP no tiene problemas con Ciudadanos, que es residual en Euskadi.
En cuanto a los temas de campaña, parece que la cuestión territorial y la paz y la convivencia tendrán menos importancia que nunca, aunque volverán a primer plano en la campaña de otoño, y todos los partidos apelarán a la «utilidad» de su voto.
Los nacionalistas lo harán en el sentido de ser los que se dedicarán exclusivamente a defender los intereses vascos y los de ámbito estatal como garantía, en un escenario de negociaciones, de que su candidato será el presidente.


