La evolución de los delitos contra la libertad sexual en Vitoria dibuja un escenario que ya no admite paños calientes. La ciudad vive un repunte sostenido y preocupante, que rompe cualquier sensación de normalidad y obliga a mirar de frente una realidad incómoda: la violencia sexual se ha convertido en un problema estructural, no en una sucesión de episodios aislados. La ciudadanía lo percibe, lo comenta y lo teme, mientras las instituciones siguen atrapadas entre la estadística y la reacción tardía. Vitoria necesita respuestas claras, contundentes y urgentes, porque lo que está en juego no es un debate técnico, sino la seguridad y la dignidad de las personas.

2019 fue el primer año desde 2002 en el que ninguna mujer fue asesinada a manos de su pareja o expareja en Euskadi, una comunidad autónoma en la que la violencia machista se ha cobrado la vida de 42 mujeres desde que hace 17 años se empezaron a contabilizar estos crímenes.

Según los datos del Instituto Vasco de la Mujer, Emakunde, los años más sangrientos fueron 2004 y 2010, con cinco asesinadas en cada uno, seguidos de 2005 y 2006 con 4 mujeres muertas por esta causa también en cada ejercicio.En los últimos nueve años, desde 2011, el número de fallecidas solo ha llegado a 3 en una ocasión (2015) y el resto de años ha oscilado entre 1 y 2, hasta que este recién terminado 2019 se ha cerrado sin ningún asesinato machista.

En el conjunto de España, un total de 1.033 mujeres han sido asesinadas desde 2003 y 34 niños lo han sido desde 2013, mientras que los huérfanos por este tipo de violencia llegan a 278. Hay además más de medio millón de mujeres registradas como víctimas de violencia machista por el Ministerio del Interior.

Solo este año han sido asesinadas 55 mujeres y tres niños, y otros 46 han quedado huérfanos. Se han presentado más de 80.000 denuncias por violencia de género en el primer semestre del año, según datos del Consejo General del Poder Judicial y, de los juicios celebrados, el 70 por ciento es condenatorio.

2019 será además recordado como el año en que se contabilizó la víctima número 1.000 de la violencia machista en España. Fue el 14 de junio en Córdoba, donde Ana Lucía Silva, de 49 años, fue asesinada por su pareja, que estaba en libertad condicional por matar a su anterior compañera. EFE

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