Vitoria ha vuelto a regalarnos una joya sociológica. Todo empezó con un usuario que, harto de la antipatía de algunos conductores, lanzó una propuesta histórica: “Por su antipatía… se merecen un aumento de sueldo o más vacaciones.” Una idea tan brillante que debería estudiarse en Harvard.
A partir de ahí, el debate del Buzón se convirtió en un desfile de personajes dignos de documental:
Los Pasajeros “Ganado Deluxe”
Según los defensores de los conductores, hay viajeros que suben al bus como si fuera el encierro de San Fermín: empujones, carreras, cero fila y un “yo primero” que ni en las rebajas.
Hablan por el móvil como si narraran un partido, comen, beben zumos prohibidos y se comportan como si el autobús fuera su salón.
Los Conductores “Modo Estatua”
Otros usuarios denuncian el fenómeno contrario: saludan… y reciben a cambio un giro de cabeza hacia la ventanilla digno de coreografía profesional. O el clásico conductor que está en la parada, móvil en mano, en trance de WhatsApp, y no detecta la presencia humana hasta que alguien tose fuerte.
La teoría del respeto bidireccional
Entre unos y otros, surge la filosofía del día: “El respeto tiene que ser bidireccional.” Pero claro, en la práctica, parece que a veces no llega ni en un sentido.
Conclusión científica del estudio
La convivencia en el bus es un deporte extremo. Los pasajeros creen que algunos conductores piensan que llevan ganado. Los conductores creen que algunos pasajeros se comportan como ganado.
Y en medio, la propuesta estrella: subir el sueldo a los conductores por ser antipáticos.
Una idea tan absurda que, por eso mismo, es maravillosa. ¿O no es absurda?
ENCUESTA








