De sobra es conocida la problemática con los jardines en Vitoria. Que han pasado, muchos de ellos, del verde al amarillo por no regar en verano.

Hoy la estampa es hilarante.

Junto al Palacio de Justicia de la capital alavesa y mientras llovía, se están regando los jardines.

Y no se trata de un riego automático que hubiera sido programado por error. Es la estructura colocada manualmente. Es decir, que quién la ha puesto, veía que llovía como el resto de ciudadanos sorprendidos.

Suponemos que en la Casa Consistorial les parecerá normal. No en vano, el primer edil ya dijo que no pasaba nada por tener jardines amarillos.

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