Dos nuevas tribus en Mendi: 'Correcaminos' y 'Gorracaparadores'

El domingo aparecieron unas cajas gigantes frente a las puertas de entrada de Mendizorroza antes del partido del Alavés. Dentro, un tesoro nacional: gorras de LaLiga. Miles. Para parar un tren. Para cubrir a toda Gasteiz y media Álava. Para que no faltara ni una cabeza sin visera.

Pero claro… gratis total. Y cuando algo es gratis, Vitoria se convierte en un documental de fauna urbana.

Los “Correcaminos de Mendi”

Primer grupo bautizado: los que salieron al sprint, como si las gorras fueran entradas para la final de Champions. Velocidad punta, codos afilados, mirada fija en el objetivo. Unos corrían por ilusión, otros por deporte, y otros porque vieron correr al de delante y pensaron: “algo habrá”. La ciencia todavía no lo explica.

Los “Gorracaparadores de Álava”

Segundo grupo, aún más pintoresco: los que cogían más de una. Más de dos. Más de tres. Más de las que pueden llevar en la cabeza, en las manos y en la vida. La filosofía era clara:

“Yo cojo todas las que pueda… y si el de atrás se queda sin gorra, que arree.”

Una corriente de pensamiento muy arraigada en la cultura del gratis, donde la solidaridad se suspende temporalmente y la picaresca se convierte en deporte olímpico.

Conclusión científica del día

Entre los Correcaminos de Mendi y los Gorracaparadores de Álava, el domingo dejó claro que las gorras no eran un regalo: eran una prueba sociológica. Y Vitoria, como siempre, la superó con nota… y con visera.

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