Los servicios de emergencia intervinieron en la calle Txalaparta de Vitoria tras registrarse fuego «en contenedores». Y la racha es importante.
«En contenedores». Y a partir de ahí, ocultación total en el parte policial. Y esconder está mal cuando se sabe que circulan pirómanos.
- Ni si es provocado,
- ni cuantos contenedores afectados,
- ni si hay vehículos,
- fachadas…
Otro episodio más en la lista de incendios de contenedores que se repiten en distintos puntos de la ciudad.
OPINION: En Vitoria hay días en los que uno tiene la sensación de que algo se está fraguando en silencio, como si la ciudad funcionara con capas superpuestas: lo que se ve, lo que se dice… y lo que no se quiere contar. Pequeños gestos, respuestas vagas, negativas a identificarse, trámites que se pierden en pasillos invisibles. No hace falta señalar a nadie ni aportar cifras: basta con observar cómo, cada día, aparece esa sombra de ocultación, ese modo discreto de gestionar las cosas sin demasiada luz. Y la pregunta queda flotando en el aire, inevitable: ¿Qué se está cocinando en Vitoria cuando nadie mira?






Detienen a un inmigrante senegales (noticia anterior del mismo asunto) en situación vulnerable por quemar contenedores y, a las pocas horas, vuelve a estar en la calle.
¿El resultado? Al no tener trabajo ni nómina, la ley lo declara insolvente y jamás pagará el destrozo; esos miles de euros los pagamos nosotros con nuestros impuestos. Tampoco entra en prisión porque la pena suele ser menor a dos años, y la expulsión a su país es casi imposible por la burocracia. Esto genera una sensación total de impunidad que invita a reincidir.
¡Lo triste es que muchos políticos ocultan esta realidad por miedo a perder el sillón en las elecciones, y una parte de la ciudadanía no reacciona hasta que el problema le toca el bolsillo o sufre la violencia en su propia piel. Es hora de cambiar el chip y exigir seguridad real!