Instituciones, sindicatos, partidos y ciudadanos han recordado este martes a las víctimas del 3 marzo de 1976, cuando la Policía Armada irrumpió en la Iglesia de San Francisco de Vitoria y mató a tiros a cinco trabajadores, unos hechos por la mayoría de los asistentes han pedido la desclasificación de documentos para depurar responsabilidades.
Desde las nueve de la mañana han ido pasando por turnos los líderes políticos y sindicales por el monolito que, al lado de la iglesia, recuerda a Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda, los cinco trabajadores muertos hace hoy 50 años, y a los cientos de heridos.
Los secretarios generales de los sindicatos CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, respectivamente, han acudido juntos al monolito, donde han reivindicado la lucha obrera y han reclamado la desclasificación de los secretos oficiales sobre estos sucesos.
El lehendakari, Imanol Pradales, primero ha realizado una ofrenda floral en el monolito, junto a nueve de sus consejeros, tanto del PNV como del PSE, y posteriormente ha presidido el acto institucional.
Pradales ha abogado por que se esclarezca lo ocurrido y que «se juzgue a los responsables», porque si no se hace se estará «ahondando en la revictimización».
Declaración institucional
Ha sido tajante al afirmar que «quienes cometieron aquellos crímenes sabían bien lo que hacían» y ha insistido en la necesidad de que se depuren responsabilidades para que no se creen «víctimas de primera y de segunda».
El Consejo de Ministros ha aprobado en su reunión de hoy una declaración de reconocimiento institucional a las víctimas del 3 de marzo, que incluye una condena de la «actuación desproporcionada de la Policía Armada».
El Gobierno ha subrayado «la importancia del movimiento obrero de la época que, pese a la ausencia de libertades sindicales, impulsó espacios de participación colectiva que contribuyeron al avance democrático y el reconocimiento de derechos sociales y laborales», y ha expresado su compromiso con «la memoria democrática y la verdad, con la justicia y con la reparación».
En Vitoria, el presidente del PNV, Aitor Esteban, ha pedido una desclasificación completa y no «elegida» de los documentos oficiales sobre el 3 de marzo, porque esa es la manera de reparar a las víctimas y rendirles un «verdadero homenaje».
Esteban ha avanzado que el acuerdo que el Consejo de Ministros aprobará hoy en relación con los sucesos del 3 de marzo ha «decepcionado» a su partido.
El secretario general del PSE de Álava, Javier Hurtado, ha reivindicado el legado de lucha por las conquistas sociales de las cinco víctimas mortales de la masacre. Ha reclamado «memoria, verdad, justicia y reparación para todas las víctimas» y ha afirmado que el mejor homenaje que se les puede rendir consiste en «seguir luchando por aquello que defendieron, las conquistas sociales y los derechos laborales».
El concejal del PP en Vitoria Iñaki García Calvo, ha acudido al monolito para «recordar a las víctimas», que murieron «asesinadas», así como a los heridos. «Volvemos a condenar una vez más a estos hechos, que marcaron la historia de nuestra ciudad para siempre. Fue una masacre injusta que nunca debió producirse».
La secretaria política de Podemos, Irene Montero, ha asegurado que los sucesos del 3 de marzo constituyeron un «crimen de Estado» que continúa impune y ha exigido al Gobierno que reconozca la responsabilidad del Estado en estos sucesos.
El diputado de Sumar Lander Martínez ha considerado que la masacre fue «violencia de Estado» y ha exigido la desclasificación de todos los documentos oficiales sobre lo ocurrido aquel día en Vitoria.
Por su parte, EH Bildu ha celebrado un acto político propio para conmemorar estos sucesos, en el que su secretario general, Arnaldo Otegi, ha calificado los sucesos de «operación de Estado» destinada a marcar los límites de la transición y «castigar» al movimiento obrero vasco.
Multitudinario homenaje 50 años después de la masacre de obreros en Vitoria
Miles de personas han rendido este martes en Vitoria homenaje a los cinco obreros muertos por disparos de la Policía Armada hace hoy 50 años, el 3 de marzo de 1976, en una marcha multitudinaria que ha cerrado una jornada repleta de actos de recuerdo y reivindicación.
La marcha ha partido desde la catedral nueva hasta la Plaza de la Virgen Blanca, en el centro de Vitoria, encabezada por miembros de la asociación 3 de Marzo, integrada por familiares de las víctimas, que portaban una pancarta «contra la impunidad».
Tras finalizar la misa en memoria de los fallecidos, en la que el obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, ha releído la homilía que se pronunció en 1976, en el funeral de los cinco trabajadores asesinados, miles de ciudadanos se han congregado en el exterior del templo para partir en manifestación hasta la plaza de la Virgen Blanca, el corazón de Vitoria.
Los asistentes, que portaban diversas pancartas reivindicativas, han coreado gritos en euskera como «la lucha es el único camino» o «el pueblo no perdonará». Mientras los manifestante llegaban a la plaza, por la megafonía se escuchaba ‘Campanades a morts’, compuesta por Lluís Llach para denunciar la matanza.
A los asistentes se han unido varios centenares de jóvenes que han llegado al punto de encuentro en una manifestación convocada por varias organizaciones del entorno de la izquierda abertzale, que ha iniciado su recorrido desde el barrio de Zaramaga, donde ocurrieron los hechos, y que ha discurrido sin incidentes.
En la plaza de la Virgen Blanca se ha celebrado un acto en el que los intervinientes han reclamado verdad y reparación y han exigido al Estado que reconozca su responsabilidad en los hechos.
La organización ha instalado pantallas gigantes para que los congregados pudieran seguir el evento, que ha alternado actuaciones musicales con discursos y un emotivo recuerdo a los cinco trabajadores muertos: Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda.
Dos horas antes, en el monolito que recuerda a los fallecidos, varios sindicatos nacionalistas y la asociación 3 de Marzo ha celebrado un acto de homenaje en la que han asegurado que trabajan «contra el olvido y la impunidad del crimen de Estado».
«Este acto es un homenaje a los que han mantenido viva la llama del 3 marzo durante 50 años. Estos muertos son de todo el pueblo de Vitoria. El modelo de impunidad español nos condenó al olvido, aunque hoy todos quieren salir en la foto», han afirmado,.
La manifestación y el acto central en la plaza de la Virgen Blanca han servido para cerrar una larga jornada de recuerdo y reivindicación que ha comenzado a primera hora de la mañana en el monolito erigido en memoria de las víctimas junto a la iglesia San Francisco de Asis de Zaramaga, en la que sucedieron los hechos, por el que han pasado a depositar flores representantes institucionales y de todos los partidos excepto Vox. EFE
Una «suma de errores horribles», según Martín Villa
Hoy también se ha escuchado la voz de uno de los protagonistas de aquellos sucesos. El ministro de Relaciones Sindicales el 3 de marzo de 1976, Rodolfo Martín Villa, ha recordado los hechos de hace 50 años en Vitoria como una «suma de errores horribles» que derivaron en «algo que se pudo evitar».
Además, en una asamblea, el coordinador general del sindicato LAB, Igor Arroyo, ha recordado que se cumplen 50 años de los sucesos del 3 de marzo para «denunciar la violencia estatal y reclamar justicia», y para, «teniendo en mente las huelgas del siglo XX, impulsar las huelgas del siglo XXI».
Durante la mañana se han sucedido manifestaciones de movimientos juveniles, sin incidentes. La marcha principal será esta tarde, convocada por la asociación de víctimas Martxoak 3 Elkartean.
Partirá de la catedral nueva, donde hace cincuenta años se celebraron los funerales por los trabajadores asesinados, hasta la cercana plaza de la Virgen Blanca.
En recuerdo de esos funerales y de las víctimas, el obispo de la diócesis, Juan Carlos Elizalde, ofrecerá una misa en la catedral nueva. EFE
Maider Etxebarria ensalza el movimiento obrero y vecinal que se enfrentó a la represión en el acto institucional de recuerdo a las víctimas y a sus familias
La alcaldesa de Vitoria-Gasteiz, Maider Etxebarria, ha asegurado que el recuerdo del 3 de marzo de 1976 debe servir “para mantener un compromiso inquebrantable con los valores democráticos” y para seguir avanzando en materia de memoria. La regidora ha ensalzado el movimiento obrero, social y vecinal “que se enfrentó a la represión” tras la muerte de Franco en el acto institucional de conmemoración del 50 aniversario de los sucesos, celebrado en el palacio de Villa Suso y en el que también han participado el lehendakari, Imanol Pradales, y el diputado general, Ramiro González.
Etxebarria ha recordado que hace 50 años que la dictadura mostró “su rostro más cruel” en Vitoria-Gasteiz, por lo que ha considerado necesario realizar un acto “de recuerdo y homenaje” a las víctimas y a sus familias, al tiempo que ha condenado “la desproporcionada intervención de la Policía Armada franquista”, que con su “sangrienta” intervención llenó de rabia e indignación Vitoria-Gasteiz “y todo el país”.
La alcaldesa ha recalcado que “en un mundo donde la intolerancia gana terreno a nivel mundial”, es importante recordar “que nuestros derechos democráticos no cayeron del cielo, sino que fueron una conquista. Un sistema de libertades ganado a pulso y que incluso costó la vida a quienes no se rindieron frente al franquismo”.
“La memoria no es de nadie”
Tras nombrar, uno a uno, a los cinco jóvenes que perdieron la vida junto a la iglesia de San Francisco de Asís de Zaramaga, Etxebarria ha reflexionado sobre la apropiación de aquel recuerdo y ha dicho que “la memoria no es de nadie”, por lo que es necesario “eliminar cualquier elemento accesorio” que la perjudique.
La regidora ha concluido que 50 años después, aquella “herida abierta” sirve para reclamar “verdad, justicia y reparación”, porque en Vitoria-Gasteiz y, más concreto en Zaramaga, “descansa la memoria colectiva”.
Varios miles de personas recuerdan a los trabajadores asesinados y dicen no a la impunidad
EFE).- Varios miles de personas se han concentrado en un acto convocado por la Asociación de Víctimas y varios sindicatos en recuerdo y homenaje a los trabajadores asesinados en Vitoria en 1976, en un acto en que han prometido seguir «trabajando contra la impunidad del Estado».
El homenaje se ha celebrado en el monolito que recuerda a las víctimas, al lado de la iglesia de San Francisco. Antes del mismo, se ha escuchado la grabación de la emisora policial de aquel día, en la que uno de los agentes dijo: «Ha sido una masacre».
El acto ha comenzado recordando el poema de García Lorca «Eran las 5 de la tarde» (la hora de los hechos de 1976 y la del homenaje de hoy). Se ha leído un comunicado en el que la asociación de víctimas ha asegurado que «trabajamos y seguiremos trabajando contra el olvido y la impunidad del crimen de Estado».
«Este acto es un homenaje a los que han mantenido viva la llama del 3 marzo durante 50 años. Estos muertos son de todo el pueblo de Vitoria. El modelo de impunidad español nos condenó al olvido, aunque hoy todos quieren salir en la foto».
También han subido al estrado para recibir un reconocimiento las personas que en 1984 colocaron el monolito, ubicado en el mismo lugar donde cayó asesinado uno de los 5 obreros, Pedro Martínez de Ocio.
Un monolito construido por sus compañeros de Forjas Alavesas, que . tuvieron que colocar con «nocturnidad y cemento rápido» porque se lo impidió la policía en años anteriores. «Hoy es un encuentro para la memoria obrera», han subrayado.
Antes del homenaje, Nerea Martínez, sobrina de este trabajador asesinado Pedro Martínez de Ocio y portavoz de Martxoak 3, ha opinado sobre el reconocimiento aprobado por el Consejo de Ministros para las víctimas del 3 de marzo de 1976 en Vitoria.
Martínez ha lamentado que se han enterado «una vez más por la prensa». Aunque ha recordado que funciona de manera asamblearia, a título personal ha comentado que «si esa declaración no tiene un apartado que diga que el Estado español tiene responsabilidad directa en esos crímenes de Estado, nosotros no podríamos darla por suficiente».
Martínez ha insistido en que las víctimas «la reparación no son unas flores ni un monolito. Es el asumir la responsabilidad».
El obispo relee la homilía de hace 50 años en la que se pedía castigo por el 3 de marzo
El obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, ha oficiado este martes una misa en recuerdo a los cinco trabajadores muertos el 3 de marzo de 1976 y ha releído la homilía que se pronunció entonces y en la que se pedía «castigo legal» a los autores de la matanza.
La diócesis de Vitoria ha organizado diversos actos en distintos puntos de la ciudad con motivo del cincuenta aniversario de aquellos sucesos, entre ellos una misa en la catedral de María Inmaculada, el templo en el que se ofició la misa funeral por dos de los cinco trabajadores muertos.
En el oficio, el obispo de Vitoria ha vuelto a leer la homilía que se pronunció el 4 de marzo de 1976 por el párroco de la iglesia donde ocurrieron los hechos, la de San Francisco de Asís, Esteban Alonso de Mezquía.
El texto fue elaborado por los sacerdotes del barrio de Zaramaga, donde se ubica la iglesia, y consensuado con el obispo de entonces, Francisco Peralta, que rebajó el tono crítico original.
La homilía comienza con esta frase: «Una violencia ciega ha arrojado el peso de un dolor insoportable sobre unas familias de Vitoria y sobre este pueblo nuestro».
Se preguntaba en virtud de qué derecho y en nombre de qué «justa finalidad puede nadie, y menos quienes se arrogan para sí la misión de defender el orden y la justicia, penetrar violentamente» en un templo y dispersar a los allí reunidos, trabajadores en asamblea.
En la homilía se consideraban las cinco muertes como «absolutamente injustificadas» y que debían de ser consideradas en su «verdadera condición de homicidio».
«Estas muertes están reclamando, lo exigen imperativamente, el ejercicio de la justicia, para castigo legal de sus autores y reparación de los daños con ellas causados», se apuntaba entonces y hoy.
Por ello, se emplazaba a la Justicia para que se iniciara una investigación de los hechos, se procediera a la identificación de sus autores, se determinaran las responsabilidades y se procediera a la detención de los culpables.
«Solo una rápida, clara y eficaz intervención podrá hacernos esperar en un futuro en que impere, sobre todos, la fuerza de la ley y no la ley de la fuerza de unos pocos», se reclamaba.
Elizalde también ha pronunciado este martes palabras de agradecimiento a todos los sacerdotes y religiosas del barrio de Zaramaga, y de toda Vitoria, que en aquellos años previos a la Transición, «estuvieron cerca de los trabajadores y de su defensa para una calidad de vida digna y con futuro».
«También a organismos sociales y obreros de la Iglesia como la Hermandad Obrera de Acción Católica, la Juventud Obrera Cristiana, Cáritas, el Secretariado Social Diocesano y otros grupos de Iglesia que quisieron estar cerca de aquel sufrimiento y de aquellas justas reivindicaciones», ha citado el obispo.
Elizalde ha concluido poniendo en valor la cesión de la iglesia de San Francisco para la creación en ella del Memorial del 3 de marzo, que, ha concluido, será un lugar para expresar la memoria objetiva donde el continente explica el contenido y donde «nadie pueda patrimonializar, ideologizar ni usurpar la verdad histórica de aquellos meses y años». EFE










PNV y PSOE votaron a favor de la ley de amnistía en 1977.
Hoy he escuchado como en una manifestación solo coreaban independencia y socialismo.
Les falta inteligencia y conocimiento de lo que pasa en un país tipo ( Venezuela, Cuba….).
Si esto es el futuro ¿ qué nos espera?
¿ el PNV donde esta? ¿ Recogiendo nueces?
El 5 de marzo de 1976 se manifestó toda la ciudad; hoy se han manifestado los que aprovechan cualquier coyuntura para arrimar el ascua a su sardina. Y siempre es igual, desde que pisamos la faz del planeta.
Como siempre recogiendo las nueces, eso!
Puestos a pedir justicia, a Pradales y todos los que se han subido al carro del tres de marzo y sus 50 años de esos hechos tan luctuosos y penosos, tendrían también desempolvar «a los 17 de Elosu». Un grupo de republicanos se tomó la justicia y mataron a esos vecinos de Elosu, en concreto a 17 vecinos. Este año se cumplen los 90 años de esa otra masacre. Pradales pedirás también lo que has pedido hoy en el recuerdo de los del tres de marzo?
¿Te parece poca justicia que se ejecutara a garote vil al instigador de esos fusilamientos y la detención, por sus propios compañeros, del mando que ordenó los fusilamientos? Ojalá se hubiera hecho una mínima parte de esa justicia con los ejecutores e instigadores de la masacre del 3 de Marzo.
Ya pasó, ahora a por el 8M, vamos
La verdadera foto de Gasteiz, llenando a reventar la plaza de la Virgen Blanca y calle Prado hasta la catedral. Y sin incidentes reseñables que empañaran la jornada de recuerdo.
https://mapadelterror.com/
Tod@s l@s gasteiztarras sabemos quienes siempre desde el minuto 1 estuvimos, estamos y estaremos…otr@s han ido apareciendo, años después, con flores para hacerse las fotos de rigor… y, otr@s, mucho más años después, osease, antes de ayer.
La formación abertzale ha emplazado al Estado a que “de una vez” reconozca su responsabilidad. NO OLVIDAMOS…
Menos mal ke estos nostálgicos del frankismo en gasteiz son 4 gatos
Aki comentan para curar viejas fustracciones