El intento de suicidio ocurrido hace unos días en la calle La Paz de Vitoria, junto al Hospital de Santiago, ha dejado una fuerte indignación entre varios vecinos y sus grabaciones en móviles. No solo por la gravedad del episodio —que finalmente terminó bien gracias a la intervención de los servicios de emergencia— sino por la reacción de parte de la gente que estaba allí: móviles en alto, grabando la escena como si fuera un espectáculo.
Despliegue de bomberos en Vitoria por intento de suicidio
ENCUESTA
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Una vecina lo expresa con contundencia en el Buzón Ciudadano:
“Me indignó muchísimo ver a gente grabando. No se puede grabar la vida de otras personas y luego pasarlo por Internet como si no costase nada. No saben el daño que pueden hacer a personas tan vulnerables.”
La preocupación no es menor: esas imágenes pueden llegar a familiares, amigos, compañeros de trabajo… o incluso personas que podrían utilizar ese contenido para hacer daño. La vecina pide que, si es posible, se tomen medidas para evitar que quienes graban y difunden estas escenas se vayan de rositas.
¿Se puede prohibir grabar en la vía pública?
Otro ciudadano responde con crudeza:
“¿Cómo controlas a las masas para que no graben en la vía pública? Es imposible. La tecnología nos va a comer.
La realidad es que grabar en la calle no es ilegal, pero difundir imágenes de personas en situaciones vulnerables sí puede serlo, especialmente si se identifica a la persona o se vulnera su dignidad. Aun así, controlar a decenas de móviles en un momento de tensión es prácticamente inviable.
Un debate que crece: tecnología vs. empatía
El episodio ha reabierto un debate que ya es global: ¿Hasta qué punto la tecnología está anulando la empatía? ¿Se puede poner límites? ¿Debe haber sanciones? ¿O estamos ante un problema social más profundo?
Lo que sí queda claro es que el intento de suicidio terminó bien, pero la escena dejó una herida colectiva: la sensación de que, ante el sufrimiento ajeno, demasiada gente prefiere grabar antes que ayudar.


