El intento de suicidio ocurrido hace unos días en la calle La Paz de Vitoria, junto al Hospital de Santiago, ha dejado una fuerte indignación entre varios vecinos y sus grabaciones en móviles. No solo por la gravedad del episodio —que finalmente terminó bien gracias a la intervención de los servicios de emergencia— sino por la reacción de parte de la gente que estaba allí: móviles en alto, grabando la escena como si fuera un espectáculo.
Despliegue de bomberos en Vitoria por intento de suicidio
ENCUESTA
¿Se debe prohibir grabar escenas al límite?
- No, ocurre en la vía pública (84%, 901 Votos)
- Sí. debe multarse (9%, 99 Votos)
- Sí, pero es imposible controlarlo (7%, 75 Votos)
Votantes totales: 1.075
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¿Se debe prohibir grabar escenas al límite?
- No, ocurre en la vía pública (84%, 901 Votos)
- Sí. debe multarse (9%, 99 Votos)
- Sí, pero es imposible controlarlo (7%, 75 Votos)
Votantes totales: 1.075
Una vecina lo expresa con contundencia en el Buzón Ciudadano:
“Me indignó muchísimo ver a gente grabando. No se puede grabar la vida de otras personas y luego pasarlo por Internet como si no costase nada. No saben el daño que pueden hacer a personas tan vulnerables.”
La preocupación no es menor: esas imágenes pueden llegar a familiares, amigos, compañeros de trabajo… o incluso personas que podrían utilizar ese contenido para hacer daño. La vecina pide que, si es posible, se tomen medidas para evitar que quienes graban y difunden estas escenas se vayan de rositas.
¿Se puede prohibir grabar en la vía pública?
Otro ciudadano responde con crudeza:
“¿Cómo controlas a las masas para que no graben en la vía pública? Es imposible. La tecnología nos va a comer.
La realidad es que grabar en la calle no es ilegal, pero difundir imágenes de personas en situaciones vulnerables sí puede serlo, especialmente si se identifica a la persona o se vulnera su dignidad. Aun así, controlar a decenas de móviles en un momento de tensión es prácticamente inviable.
Un debate que crece: tecnología vs. empatía
El episodio ha reabierto un debate que ya es global: ¿Hasta qué punto la tecnología está anulando la empatía? ¿Se puede poner límites? ¿Debe haber sanciones? ¿O estamos ante un problema social más profundo?
Lo que sí queda claro es que el intento de suicidio terminó bien, pero la escena dejó una herida colectiva: la sensación de que, ante el sufrimiento ajeno, demasiada gente prefiere grabar antes que ayudar.



Nos perdemos la vida y la vida de los demás se pierde grabando, como pasó en la catástrofe de Nepal. Y difundirlo me parece ya el colmo.
El problema no es el móvil, en este caso son las personas que son unos payasos
Nos centramos en las grabaciones pero obviamos que por parte de Osakidetza, se cometio un error para que esa persona subiera a la azotea. Es una mala costumbre tanto en txagorritxu como en Santiago, que personal de OSAKIDETZA, , abra puertas de emergencia para fumar. Todavía no han dado una contestación a lo que pasó, y esperamos una explicación como pudo subir esa persona. Lo de las grabaciones cada uno es responsable de sus actos. La imagen de esa enferma difícilmente será reconocible, así que mantendrá el anonimato. Esperemos que acepte el tratamiento y salga adelante
Independientemente del uso de las imágenes, que cada cual le dé.
Estamos llegando a un punto en que todo está prohibido.
Todo se arregla con las palabra PROHIBICION, MULTA.
Vemos en televisión imágenes constantes de situaciones parecidas y más impactantes.
Alimentando el morbo informativo, de la audiencia.
¿Se les debe de multar?
¿Se les debe de prohibir?
Estamos rozando la hipocresía de la libertad de hacer algo que, a los demás no opinan de igual forma.
Los castigos y prohibiciones conducen a una sociedad autoritaria.
Grabar no se puede ni se debe prohibir, pero difundirlas alegremente sí debería ser sancionado. Están difundiendo una imagen personal de una persona no pública, que es un dato personal.
No puedes grabar así como así a quien quieras, no inventes