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El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha reconocido que las consecuencias de la pandemia del coronavirus en el empleo, la actividad y la «viabilidad futura de las empresas es ya de una envergadura que nunca» se había conocido hasta ahora.

Urkullu ha mantenido una reunión telemática con los portavoces del Parlamento de Vitoria para explicar las medidas que está desarrollando el Gobierno Vasco con el fin de combatir la COVID-19, tanto en su aspecto sanitario como en sus consecuencias sociales y económicas.

«Saldremos magullados, doloridos, pero saldremos adelante», ha sentenciado Urkullu, quien ha sostenido que en la lucha contra el coronavirus en Euskadi «no ha habido desbordamientos» del sistema sanitario.

«Cuando superemos la pandemia de la COVID-19, con el menor coste humano posible, tenemos que poner en marcha el país para volver a levantarnos», ha recalcado.

El lehendakari, que ha subrayado que la «salud y el empleo pueden y deben ser compatibles», ha recordado que este pasado mes de marzo se han perdido en Euskadi 10.900 empleos, a los que hay que sumar más de 144.000 trabajadores afectados por expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE).

Ha destacado que con esta crisis sanitaria se están viendo «los datos más graves de paralización de la actividad de las últimas décadas, la mayor pérdida de empleo y el mayor cierre de empresas», y que hay sectores «enteros sin actividad, como la hostelería, el turismo, la construcción y ámbitos de la industria».

Urkullu ha citado que el «impacto en el empleo no tiene precedentes» y ha reconocido que «recuperar la actividad va a requerir tiempo y esfuerzo». «Recuperar el pulso económico va a ser muy difícil», ha advertido.

Ha hecho una detallada exposición de las actuaciones desarrolladas por su Gobierno para combatir la pandemia, un Ejecutivo que, ha asegurado, ha tomado «todas las medidas necesarias tanto para frenar la expansión de la pandemia a través del confinamiento social, como para atender a las personas enfermas y evitar la expansión en colectivos de especial riesgo».

Tras reconocer que esta crisis sanitaria «está suponiendo una crisis social», porque muchas familias «empiezan a tener problemas», Urkullu ha relatado que el Gobierno Vasco ya empezó a trabajar ante la posible llegada de la COVID-19 «apenas quince días después de que las autoridades chinas» identificaran el virus, cuando todavía no se había confirmado ningún caso en Europa.

Ha expuesto las reuniones y decisiones que, desde entonces, se han mantenido y tomado, en las fases de contención y mitigación de la pandemia.

Urkullu ha reconocido que la situación generada «ha sido grave» y esto ha obligado al Gobierno a tomar medidas «desde el primer momento», antes que ninguna otra comunidad autónoma.

«Hemos contenido el virus y mantenemos la confianza en su mitigación con los recursos disponibles. El tiempo dirá si hemos acertado o errado, pero no hemos querido dejar de tomar ninguna decisión que, en nuestra opinión, debíamos adoptar», ha insistido.

Urkullu ha puesto en valor que desde su Gobierno han actuado «con transparencia, ofreciendo cada día toda la información disponible y contrastada, diciendo en todo momento la verdad».

Sobre las actuaciones sanitarias concretas, el lehendakari ha explicado que «Euskadi tiene más positivos porque ha hecho más test», porque ha sido la región europea con mayor número de test de detección precoz realizados por millón de habitantes, superando los 9.000 en paciente único», un dato que debe ser tenido en cuenta a la hora de comparar los resultados de positivos en relación con los de otras comunidades.

Ha dado a conocer que Osakidetza ha hecho la «mayor operación» de adquisición de material sanitario y de protección, con más de 5 millones y medio de mascarillas, 19 millones de guantes, 19.000 gafas, 400.000 batas, 600.000 delantales y 57.000 litros de gel para distribuir este material entre personal sanitario, socio-sanitario, transporte, Ertzaintza y policías locales.

Ha considerado que todas las actuaciones desarrolladas hasta ahora han permitido «obtener resultados positivos», ya se ha comenzado a «mitigar la expansión del virus», las personas afectadas y los ingresos están disminuyendo, y la capacidad de las UCI «está permitiendo la atención a todas las personas. No ha habido desbordamientos», ha concluido. EFE


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