Mikel Tellaeche fue director en 2012 del Saint Joseph´s Catholic Hospital de Monrovia, en Liberia. El lugar exacto donde apareció el ébola que ha terminado en España con la repatriación de varias personas.

Tellaeche, nacido en Donostia, pero residente en Vitoria desde hace ya  muchos años, fue director de la clínica La Esperanza de la capital alavesa desde 2006 hasta 2011. Ahora dirige el Aita Menni de Mondragón. Es uno de los grandes expertos en ébola. No en vano este mismo año ha seguido asesorando al hospital católico. Puede volver en mes y medio. Conversamos en Norte Expres con él.

 

Usted fue director del Hospital de Liberia cuyo foco de ébola ha terminado en España.

Así es. Desde enero de 2012 comencé a trabajar allí para tratar de conseguir que el hospital fuera sostenible económicamente y para desarrollar programas. Tenía un futuro incierto y trabajé para que se autofinanciara y para mejorar los sistemas asistenciales de la mano de la Fundación Juan Ciudad, de la orden San Juan de Dios.

¿Cuando acabó con esta responsabilidad?

A finales de 2012, pero volví tres veces en 2.013 y la última en marzo de este año. He seguido asesorando en el control del hospital y en la formación de un financiero.

¿Cómo es ese hospital?

Tiene dos plantas, 160 camas, diez médicos y atiende al año unas 80.000 consultas, mil cirugías y unos 900 partos. Diez médicos de un total de 150 que hay en todo el país. Euskadi tiene 210 por cada diez mil habitantes, mientras que ellos tienen 0,1.

¿Cómo es la sanidad allí?

Se supone que la sanidad pública es gratuita, pero tienen que pagar una tarifa de admisión, los materiales y la medicación. La gente tiene pocos recursos. En el que yo trabajaba había tarifas reducidas, pero se atiende a quién no puede pagar.

¿Cuáles son las principales enfermedades allí?

La malaria, sida y tuberculosis. Un treinta por ciento de la población sufre malaria.

¿Cuántos casos de ébola ha visto?

Hubo dos casos cerca. En la frontera con Liberia en marzo de 2014. Tenemos la referencia y nos reunimos el gerente, un doctor, el director médico y yo. Les hablo de que hay dos casos a 300 kilómetros y les sorprendió porque los anteriores habían sido en África central. De ébola hay 16 epidemias-brotes en 39 años a hasta el de estos días, con 1.600 muertos. El mayor brote tuvo 500 fallecidos y habían pasado cuatro años desde el último aproximadamente. El primer brote fue entre el Congo y Alemania.

¿Cómo aterriza el ébola en su hospital de Liberia?

A finales de junio se acercan pacientes que no son aceptados en ningún hospital, porque no se ven preparados. Los primeros casos que se atienden son un desastre y empieza a fallecer personal sanitario local en el país (de los 100 primeros casos, 19). Y los hospitales se vacían porque los profesionales se asustan. Hasta hace dos semanas solo hay centros de ébola, no hay hospitales. Con una apendicitis te mueres, aunque ahora empiezan a abrir centros. En el Católico hay una cadena, hay un señor que trae a su mujer embarazada y ésta fallece. Ella o el marido le contagian al gerente del hospital (Patrick) y se decide actuar con protocolos ébola y aislarle. Llega una colecta de hospitales vascos y de Madrid y se la hace un test. Da negativo, falso negativo como se comprobaría días después. Manuel García Viejo (uno de los fallecidos) se contagia por un abrazo. Y él a Teresa. A Miguel Pajares (otro fallecido) le contagia el gerente durante los días de ese falso negativo. Chantal, Paciencia, otra enfermera… empiezan a tener fiebre hasta llegar a 14, de los que sobreviven 5.

Esa es la situación concreta en el centro. ¿Pero fuera?

En Monrovia hay 2.400 fallecidos. En la zona, 3.500. Y afectados totales unos 8.000. Es exponencial. Es la epidemia de ébola más grande de la historia y en Estados Unidos hablan de una proyección de muertos de entre medio millón y millón cuatrocientos mil. De una población en tres países de 11 millones de habitantes.

¿Y cómo se para?

Se ha mandado dinero, materiales, vacunas… hacen falta médicos occidentales para que sean capaces de abrir centros de salud y que se puedan tratar todo tipo de patologías, siempre con seguridad. Se necesita personal sanitario expatriado, para que el personal sanitario local salga de sus casas y se una a estos equipos. Porque ahora no salen de su casa; tienen miedo.

¿Cómo actúan ustedes ante el ébola?

El tratamiento y la actuación es muy métodica. Vestirse o desvestirse lleva un tiempo, cuando sales de la zona tienes que pasar de los pacientes menos afectados a los más afectados para que no transmitas más carga viral, te fumigan, metes los guantes en una solución con lejía… A fecha de hoy, 8.000 pacientes han sido tratados por Médicos sin Fronteras y solo se ha contagiado una enfermera. El protocolo allí es muy exigente y eso que trabajas con población local que es menos rigurosa. Porque hay un hecho muy importante: que la gente niega la enfermedad, no quieren que les pongan una etiqueta en la que pone te puedes morir.

¿Y en España?

Se calculan 82 personas contactadas con la enferma. Y pueden pasar cosas, aunque no tiene por qué estar infectados.

La tensión de esas personas tiene que ser máxima.

Sí. Conozco un caso que estuvo presente a un metro de un fallecido y al día siguiente se levantó con fiebre y llegaba a España. En ningún aeropuerto le preguntaron ni la hora. Se quedó prudentemente en su casa, pasaron los días y no estaba infectado.

Esto fue al principio. ¿Ahora?

España ha espabilado. Cuando se repatria a Miguel Pajares.

No espabila del todo. Aquí tenemos el caso de la enfermera.

Se espabila. El error humano existe. Tratar de ocultar errores pone en riesgos. Hay que estar el mayor tiempo posible sin estar en contacto con nadie. Hay una labor asistencial y una labor de control: tú con quien has estado.

¿Es real que todo acabe en 82 contactos?

Muy difícil.

¿Está atajado el problema en España?

Entiendo que sí. Controlado, pero probablemente recibamos más casos. Incluso desde la frontera.

¿La psicosis está justificada?

De momento no. Estaría justificada si tuviéramos casos cada dos por tres. Los casos mayoritariamente han sido falsos, sospechas, pero falsos. Hay muchos viajes entre África y China. Y hay que extremar los controles. Sobre todo en los aeropuertos, porque hay mucho flujo por el mundo.

Fue director del Hospital donde está el origen de los problemas en España. ¿Quiere volver?

No lo sé. Hay algún proyecto para abrir algún nuevo centro y quizá haya que ir. Quizá dentro de mes y medio. No sabemos qué pasará entonces.

¿Y le apetece?

Es un tema de compromiso con las personas.

¿Le da miedo?

Respeto. Pero hay que pensar que allí hay un sistema de salud muy débil. Y es un país que viene de una guerra salvaje de 14 años con uso de niños, entre otras cosas. Ahora se está dando dinero desde occidente pero no se controla. Sierra Leona y Liberia están entre los cinco primeros países de corrupción.

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