Los gatos cuando tienen frío se refugian junto a los motores de los coches. Es el caso del protagonista en Vitoria.
Ocurrió ayer en la calle Valladolid. Un gato estaba dentro del motor. Allí fueron los bomberos a sacarlo, pero no había manera. Hubo que tirar la toalla.
Así que la alternativa era no arrancar el coche y dejarlo parado durante al menos un día.
El propietario accedió a ello y se comprometió «a no mover el coche durante hasta el día siguiente para que el minino se vaya cuando le plazca», informan los bomberos.
No sabemos el final, pero hoy hace más calor, así que todo parece indicar que ya habrá salido.






