Mientras que Asturias y Castilla y León han suministrado la doble vacuna contra la covid-19 a más del 12 % de su población de más de 16 años, Canarias y Baleares cierran la tabla entre las comunidades con casi la mitad, el 6,5 %, unas diferencias que no se pueden atribuir a la eficiencia de los profesionales o consejerías respectivas, según los expertos.

Así, en el conjunto de España se han repartido 37 vacunas por cada 100 habitantes mayores de 16 años y el porcentaje de población doblemente vacunada en el conjunto del país es del 8,60 %.

Por encima de la media quedan Asturias (12,77 % doblemente vacunados y 48 vacunas por 100 habitantes), Castilla y León (12,15 % y 48), Extremadura (11,07 % y 42), Navarra (10,10 % y 39), Cantabria (10,08 % y 41), Castilla La Mancha (9,92 % y 42), Aragón (9,90 % y 39), La Rioja (9,81 % y 42), Galicia (9,52 % y 44) y País Vasco (9,17 % y 40).

Por debajo de la media, tanto en inmunización como en vacunas recibidas por 100 habitantes están Murcia (8,42 % de población doblemente vacunada y 35 vacunas por 100 habitantes), Andalucía (8,39 % y 35), Madrid (8,03 % y 34), Cataluña (7,63 % y 36), Comunidad Valenciana (7,37 % y 34), Melilla (6,60 % y 29), Canarias (6,58 % y 29), Baleares (6,49 % y 29) y Ceuta (5,73% y 29).

DIFERENCIAS

De hecho, la diferencia se explica por una relación que, a la vista de las tablas de correlación, es bastante directa, superior a 0,9 puntos sobre 1: el porcentaje de población vacunada tiene que ver sobre todo con el número de vacunas recibidas por habitante.

Una vez distribuidas las vacunas en cada comunidad «el volumen de dosis administradas es parejo, prácticamente se administran todas las vacunas que llegan», ha comentado a Efe Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología.

Para el experto, «el músculo del sistema funciona bien y los profesionales también», la única limitación que tenemos es el suministro de vacunas.

De hecho, el porcentaje de dosis administradas es muy similar semana tras semana en todas las comunidades, en torno al 90 %, lo que abunda en la explicación de que la eficacia de los distintos servicios de salud es similar y que las diferencias se debe, sobre todo, a las vacunas recibidas en cada territorio.

El Ministerio de Sanidad reparte las vacunas entre las comunidades en función de la población de riesgo a proteger y esta no es homogénea entre las comunidades.

Por eso, si al principio de la pandemia se priorizó a los mayores en residencias, aquellas comunidades con más personas en este tipo de centros recibían más vacunas.

Del mismo modo, según avanzan los grupos de vacunación para incluir a los mayores de 60 años, las comunidades más envejecidas reciben más vacunas que las más jóvenes en proporción a su población.

Esa situación se irá equilibrando conforme avance el proceso de vacunación hacia capas de población con menos edad, cuando las comunidades con poblaciones más jóvenes deberían recibir más, ha indicado García Rojas.

Los datos de reparto de vacuna y de inmunización ofrecidos por el Ministerio de Sanidad confirman la relación directa entre las unidades de vacuna enviadas y la población que ha recibido la doble vacuna por comunidades y ciudades autónomas.

El informe ministerial indica que las vacunas repartidas entre las comunidades autónomas más las recibidas por las Fuerzas Armadas hasta el 19 de abril suman 14.916.375 dosis.

Asturias y Castilla y León son las dos comunidades que más porcentaje de población han vacunado, por encima del 12 %, y también son las dos que más vacunas por cada 100 habitantes de más de 16 años han recibido, 48.

De hecho ambas comunidades tienen un «superávit» de vacunas del 29 % en relación a lo que les correspondería si la distribución fuera estrictamente por población y no por grupos a vacunar.

En el lado opuesto, Canarias y Baleares son las dos comunidades que menos vacunas han recibido en proporción a su población, 29 por cada cien habitantes de más de 16, y son las dos regiones que menos porcentaje de población han vacunado hasta ahora, en torno al 6,5 %.

Ambas comunidades tienen un «déficit» de vacunas del 22 %, cerca de una cuarta parte menos de las les tocarían si se considerara solamente la población.

Todas las comunidades que tienen superávit de vacunas en términos relativos a su población están por encima de la media nacional en población inmunizada y todas las que tienen déficit de vacunas quedan por debajo de la media.


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