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EH Bildu y PP han cuestionado este lunes en el Parlamento Vasco tanto el contenido del informe sobre las vacunas caducadas inoculadas por Osakidetza como la composición del comité que lo elaboró, que ha respondido tachando de «dramático» el relato de estos grupos de la oposición.

Representantes del Comité de Investigación y Trazabilidad de las Vacunas, creado expresamente para esclarecer las causas de la administración de vacunas caducadas en Euskadi el pasado año, ha comparecido hoy en comisión parlamentaria a petición de EH Bildu.

El informe de este órgano ya fue presentado en marzo con la conclusión de que la administración del 99,85 % de las vacunas (exceptuando covid y gripe) por parte Osakidetza en 2025 se hizo de forma correcta, aunque reconoce que se produjeron varios errores en las distintas fases de trazabilidad.

Varios meses después su presidente, David Cantero, acompañado por una de sus integrantes, Margarita Vigiola, ha acudido a una comisión de la Cámara autonómica.

La parlamentaria de la coalición abertzale Rebeka Ubera ha criticado que en el informe definitivo «se modificaron» conclusiones de un documento anterior, en concreto «cuestiones que comprometen a Osakidetza», con lo que a su juicio el texto finalmente «no reconoce que hubo errores estructurales».

Ha apuntado que el nuevo sistema de identificación digital de las vacunas «llega muy tarde» tras considerar «ridículo» que comience con un pilotaje, para después preguntar por los errores detectados con posterioridad por roturas de la cadena de frío de las vacunas en algunos centros de salud.

Por su parte, la popular Laura Garrido ha considerado que el comité nació «cojo» al haber sido nombrado directamente por Salud, al tiempo que también ha denunciado cambios en las versiones del estudio que en las anteriores a la oficial «evidenciaban fallos estructurales».

Por tanto, ha criticado la «transparencia y la independencia» de las conclusiones de un órgano», en su opinión, «creado por y para el departamento».

Desde el comité, su presidente ha eludido pronunciarse sobre cuestiones ajenas al informe al alegar que este órgano acabó su trabajo cuando terminó el informe y que por ello no tiene conocimiento sobre los últimos incidentes relacionados con la rotura de la cadena de frío.

Ha defendido la composición del comité y ha situado las críticas hacia éste «más en el ámbito de la opinión que de la realidad».

Ha incidido además en que antes del definitivo el comité «manejó infinitos borradores», por lo que ha rechazado las críticas vertidas por la oposición. «Me parece un poco dramático», ha indicado.

En la misma línea, Vigela ha defendido la composición del comité por corresponder «correctamente» a toda la cadena del proceso vacunal y ha subrayado que «era necesario introducir» su conocimiento en el grupo de trabajo.

La representante del PNV Isabel Rábago ha defendido la gestión del consejero de Salud, Alberto Martínez, en esta crisis, así como el funcionamiento correcto del proceso, ya que de manera mayoritaria las vacunas se administraron correctamente.

Ha acusado a la oposición de «querer desvirtuar el análisis del comité», pero ha dejado claro que las conclusiones y el trabajo de Salud refleja que «frente a la teatralidad lo que hay es seriedad y compromiso».

Por su parte, la socialista Nora Abete ha respaldado que el comité «ha marcado la hoja de ruta» que el departamento «ya ha empezado a recorrer», y ha alertado del «peligro» del «uso partidista» de este asunto porque con él «siembran desconfianza y alarma continua». EFE

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