El expresidente del Deportivo Alavés, Dimitri Piterman, no se ha presentado al juicio que se ha abierto contra él a partir de este lunes por la presunta apropiación indebida que realizó durante su mandato, por lo que el tribunal le ha declarado en rebeldía y ha decidido que el juicio siga.
El juicio, previsto para toda la semana, ha comenzado en la Audiencia de Álava. Sí ha acudido a la vista el otro encausado, la ‘mano derecha’ de Piterman, el empresario cántabro José Nereo.
Al empezar la vista, la defensa de Piterman ha alegado razones médicas para pedir la suspensión y ha explicado que mañana martes está previsto que se le opere de la rodilla, en California, donde vive.
ACUDIRÁ, DICEN
La defensa ha asegurado que Piterman tiene la intención de comparecer en el futuro, por lo que ha pedido aplazar el juicio oral. La defensa de Nereo se ha sumado a la petición de aplazamiento.
El fiscal ha reclamado sin embargo que se celebre el juicio por entender que la información médica presentada es insuficiente, que el juicio lleva señalado desde octubre y que Piterman no ha colaborado, sino que ha sido complicado su localización.
Finalmente el tribunal ha decidido que el juicio siga al no considerar justificada la ausencia de Piterman porque no es una operación de urgencia, sino programada, y en una clínica privada, por lo que no está en lista de espera. Además de seguir el juicio, la Audiencia le ha declarado en rebeldía.
La vista ha quedado con la sola presencia de Nereo como acusado. El empresario cántabro, desmejorado, con bastón, sí ha acudido al juicio.
La defensa de Nereo y las acusaciones han hecho un receso para intentar llegar a un pacto y reorganizar las sesiones del juicio ante la ausencia de Piterman.
No lo han conseguido de momento y han pedido al tribunal que el juicio se suspenda hasta mañana martes.
El tribunal ha accedido, de manera que las dos partes seguirán las negociaciones para ver si llegan a un pacto. Si lo logran, el juicio terminará mañana por la mañana; si no, seguirá toda la semana. efe
Piterman, el ‘Atila’ del fútbol
El ucraniano con nacionalidad estadounidense intentó implantar su modelo en aquellas regiones a las que conseguía acceder, como cuando un niño baja con su balón a jugar al parque con otros compañeros, impone sus normas y si al resto no les gusta se va con su pelota a otra parte.
En 1999 fueron el Tossa Sport y el Palamós. Allí comenzó a establecer su rocambolesca idea. Comprar un juguete y manipularlo a su antojo. Era propietario, presidente, entrenador, delegado y hasta fotógrafo. Todo para estar cerca del equipo y jugar a ser entrenador.
El ucraniano se asemejaba a ‘Atila’. Por donde pasaba a lomos de su caballo no volvía a crecer al hierba.
El patrón se repetía en cada comarca. El club conseguía un éxito deportivo momentáneo y después caía a plomo. El Palamós subió a Segunda División B. Piterman vio la oportunidad de entrar en el Racing de Santander en 2003 y lo hizo como aquellos antiguos conquistadores que veían una puerta de entrada en otras fortalezas. Entraba como un elefante en un cacharrería, se llevaba todo por delante y cuando no podía más se marchaba.
Sin embargo, su incidencia se fue agravando, sobre todo, cuando logró la mayoría accionarial en el Deportivo Alavés en 2004. Consiguió el ascenso a Primera División gracias a varios contratos millonarios que firmó a varios jugadores y que marcaron el principio del fin.
Comenzaron los cambios de entrenadores, incluido Juan Carlos Oliva, al que destituyó “por insubordinación” después de cinco partidos. Así se consumó el descenso y un epílogo preocupante.
Los impagos comenzaron a producirse. Los jugadores y los trabajadores del club dejaron de recibir su salario y, por ejemplo, ni siquiera había gasolina para el cortacésped.
Estos problemas se trasladaron a la grada, donde la afición vitoriana comenzó a cargar contra él y sus hombres, como Pepe Nereo, y también a la sala de prensa, pues Piterman vetó a los medios de comunicación.
Estridencias como posar desnudo en el banquillo albiazul para la revista ‘Interviú’ o aparcar su ‘Hummer’ a pie de campo en cada entrenamiento marcaron una época en la que el Alavés comenzó a vivir por encima de sus posibilidades con pretemporadas en California o Florida y que acabaron con enfrentamientos directos entre Óscar Téllez y el propietario. Posteriormente ocurrió con Lluís Carreras. Fue el episodio más sonado, en el que el jugador encontró el respaldo público de la plantilla albiazul, antes de acabar el caso en los juzgados.
Fue el punto final de una historia que acabó en 2007 y dejó al Alavés herido de muerte, con una deuda de 25 millones de euros.
Piterman se marchó e incluso intentó seguir su camino por otros clubes pero no encontró el modo.
Hoy, la Audiencia de Álava le ha declarado en rebeldía, al no presentarse al juicio que tenía en Vitoria y en el que se le acusa tanto a él como a Pepe Nereo de apropiarse de fondos del Alavés, al que causaron un perjuicio de 3.161.968 euros. Por este motivo la Fiscalía pide lo mismo para ambos, 7 años de prisión, que la acusación particular del club eleva a 9 años.
Aquel saltador de longitud y triple salto que intentó participar en los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992 cuenta con una orden de búsqueda y captura, que se suma a la que ya tenía por juicios anteriores, sin que hasta el momento haya sido detenido.
Al menos la hierba volvió a crecer en Mendizorroza y el Alavés regresó a la élite. EFE









El ucraniano y su parienta hace años se pasaron entre las piernas, con pitorreo a mandíbula batiente, al Alavés, a su afición, a la ciudad y a todos los organismos oficiales alaveses y vitorianos y ahora volverán a repetir la jugada y esta vez incluyendo a todos los togados presentes en la sala.