El PNV contará en los próximos cuatro años con una ejecutiva nacional, el Euzkadi Buru Batzar (EBB), continuista en la que sigue por tercer mandato como presidente Andoni Ortuzar, reelegido por unanimidad.

Los procesos congresuales del PNV, como en los demás partidos, se dividen en dos grandes bloques: la elección de los dirigentes para los próximos cuatro años y el debate y aprobación de los documentos políticos y de organización interna.

La peculiariedad del PNV es que a los dirigentes los elige una Asamblea Nacional (el máximo órgano entre congresos formado por cien personas) que se celebra dentro de la misma Asamblea General, que la conforman más de 600 personas y que lo que aprueba son los documentos políticos y los Estatutos.

Debido a la pandemia de covid el PNV ha ido retrasando la Asamblea General, inicialmente prevista para julio pasado, y al final ha decidido dejarla para cuando la situación sanitaria lo permita y celebrar por separado la Nacional para designar a los dirigentes, que en realidad estaban ya elegidos en las asambleas locales y territoriales, cuyo voto no puede ser modificado por sus representantes en la Asamblea Nacional.

Así, hoy la Asamblea ha proclamado al presidente y los ocho miembros «natos» del EBB, dirección que se completa con los cinco presidentes territoriales elegidos hace unas semanas.

De los catorce miembros del EBB, repiten once en el consejo nacional y, además, son los más importantes: Ortuzar, los presidentes de Bizkaia (Itxaso Atutxa), Álava (José Antonio Suso), Gipuzkoa (Joseba Egibar) y Navarra (Unai Hualde), el secretario de Organización, Joseba Aurrekoetxea; el del área Institucional, Koldo Mediavilla; y la secretaria del EBB, Mireia Zarate.

También siguen la guipuzcoana María Eugenia Arrizabalaga y los vizcaínos Mikel Burzako y Ana Esther Furundarena.

Las tres novedades son el presidente del Ipar Buru Batzar del País Vasco francés, Peio Etxeleku, el guipuzcoano Xabier Barandiaran y la alavesa Nerea Melgosa, que cogen el relevo de Pako Arizmendi, Iñaki Txueka y Kepa Aldama, respectivamente.

Los éxitos electorales y la «paz interna» que vive el PNV justifican la continuidad de los dirigentes que lo han hecho posible, en el que puede ser el último mandato de una generación que ha estado al frente del partido desde 2004, la de Iñigo Urkullu, Andoni Ortuzar, Joseba Aurrekoetxea, Koldo Mediavilla y Aitor Esteban, todos ellos cerca de los 65 años cuando en 2024 acabe este mandato, al igual de Joseba Egibar. EFE

Ortuzar, un hombre de partido que lleva al PNV a su mayor poder e influencia

Por Mikel Folgueira (EFE).- Reelegido para un tercer mandato como presidente del EBB, Andoni Ortuzar es un «hombre de partido» que ha llevado, junto al lehendakari Urkullu, al PNV a su mayor poder en Euskadi y al nivel más alto de influencia en la política estatal.

Andoni Ortuzar Arruabarrena, nacido en 1962 en el seno de una familia nacionalista y que ha vivido siempre en Sanfuentes, un pequeño barrio rural del municipio minero vizcaíno de Abanto, llegó a la presidencia del Euzkadi Buru Batzar (EBB) en enero de 2013, tras la renuncia de Iñigo Urkullu para convertirse en lehendakari.

Desde entonces, el PNV no ha parado de cosechar éxitos electorales y batir sus propios récords, lo que se ha traducido en dirigir todas las instituciones vascas (Gobierno, las 3 diputaciones y las 3 capitales) con sus socios socialistas y ahora con mayoría absoluta en todas, menos en el Ayuntamiento de Vitoria.

En la política estatal su nivel de influencia ha llegado al punto de que fue el partido que en 2018 decidió la caída de Mariano Rajoy al apoyar la moción de censura de Pedro Sánchez, que ya contaba con el acuerdo previo de los partidos de izquierdas e independentistas, una semana después de pactar los Presupuestos del Estado con el Gobierno del PP.

Ortuzar es el encargado de cerrar todas las negociaciones con Sánchez, anteriormente lo hizo con Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría, y de lanzar los «avisos» cuando los pactos del Gobierno con otras formaciones necesarias para alcanzar la mayoría en el Congreso afectan a las negociaciones del PSOE con su «socio preferente».

En lo político, tiene una gran sintonía con Iñigo Urkullu, pese a sus caracteres casi opuestos, con el que comparte y dirige la apuesta del PNV por la moderación en las cuestiones soberanistas y la mayor incidencia en las políticas económicas y sociales.

La trayectoria política de Ortuzar se ha desarrollado básicamente dentro del partido, primero como presidente del Bizkai Buru Batzar y luego del EBB. Solo fue parlamentario una legislatura (2009-2012, la única del PNV en la oposición) y ha ocupado puestos «secundarios» como secretario de Acción Exterior del Gobierno Vasco o director general de EiTB.

El presidente del PNV es un político de trato fácil y carácter alegre y campechano y en la oratoria destaca más por la agilidad y la capacidad de crear frases impactantes que por la hondura del discurso político.

Ortuzar se afilió en 1976 con 14 años a EGI, las juventudes del PNV, donde compartió militancia en Bizkaia con la mayoría de los actuales máximos responsables del PNV, como Iñigo Urkullu, los burukides Joseba Aurrekoetxea o Koldo Mediavilla, o el portavoz en el Congreso, Aitor Esteban.

Licenciado en Ciencias de la Información por la UPV-EHU, «y a mucha honra», según escribió él mismo en un blog del PNV hace años, trabajó de corresponsal en Radio Popular hasta 1982 y después entró en el diario Deia, antes de pasar al departamento de Presidencia del Gobierno Vasco, primero como periodista y luego de secretario general de Acción Exterior (1995-1999), lo que le sirvió para «patearme el mundo» y «abrir la mente».

Ortuzar se convirtió en 1999 en el primer director general de EiTB elegido por el Parlamento -sus antecesores fueron nombrados directamente por el Gobierno Vasco- y estuvo al frente de la radiotelevisión pública vasca hasta 2008. «Han sido mis años de mayor plenitud profesional», ha escrito sobre ese periodo.

Por su formación y trabajo periodístico, durante años también colaboró como «negro» en la redacción de los discursos de dirigentes nacionalistas, incluido el célebre de Xabier Arzalluz tras la escisión de EA conocido como el «Espíritu del Arriaga», en el que reconoció la pluralidad de la sociedad vasca.

En su despedida de EiTB, el equipo directivo que trabajó con él, según colaboradores suyos de aquella época, le regaló un cuadro del pintor bilbaíno Iñaki García Erguin que reproducía un mago, como «símbolo» de su capacidad para «convertir en amigos a las personas de sus equipos y también de la ‘competencia'».

Tras dejar EiTB se convirtió en presidente del PNV de Bizkaia superando ampliamente en las elecciones a Elixabete Piñol, la candidata del sector que apoyaba a Joseba Egibar.

Pese a esa pugna inicial, en el PNV se considera que Ortuzar fue, junto al burukide Joseba Aurrekoetxea, uno de los principales artífices de la unidad que vive el PNV en los últimos años.

Quienes han trabajado con el presidente del PNV destacan precisamente su capacidad para conseguir pactos, hasta el punto de que «prefiere siempre un mal acuerdo a un desacuerdo».

El propio Ortuzar resaltó al definirse como político que para él el «compromiso es fundamental» y que solo concibe el trabajo «si es en equipo».

Padre de dos chicas, entre sus aficiones figura ir al monte, jugar a pala (en concreto a paleta-cuero «como todo un hombre») e ir a buscar setas, además del ciclismo y el Athletic, al que sigue a menudo en sus desplazamientos europeos.

Una de sus pasiones es la buena mesa, como cocinero su especialidad son los pescados a la parrilla, y se declara amante del vino, incluso dice que su «secreta ambición» es jubilarse «trabajando en una bodega».

En cuanto a la música, se decanta por Phil Collins, Sabina, Lertxundi, Fito o Andrea Bocelli y no tiene un interés especial por el cine y la literatura, donde opta por grandes éxitos de ventas. EFE

Ortuzar marca como primer reto recuperar la ilusión para superar la pandemia

Bilbao, 10 dic (EFE).- Andoni Ortuzar, en su discurso tras ser proclamado por tercera vez presidente del Euzkadi Buru Batzar del PNV, se ha marcado como primer reto del nuevo mandato recuperar la «ilusión» de la ciudadanía para superar la pandemia de la covid-19 y la crisis económica que ha generado.

El nuevo EBB tiene un marcado carácter continuista, ya que repiten en su puesto 11 de los 14 miembros y, entre ellos los más importantes: Ortuzar, los presidentes de Bizkaia (Itxaso Atutxa), Álava (José Antonio Suso), Gipuzkoa (Joseba Egibar) y Navarra (Unai Hualde), el secretario de Organización, Joseba Aurrekoetxea; el del área Institucional, Koldo Mediavilla; y la secretaria del EBB, Mireia Zarate.

Ortuzar, de 58 años y presidente del PNV desde enero de 2013, ha dedicado la práctica totalidad de su breve discurso de proclamación, de apenas ocho minutos entre euskera y castellano, a dar las gracias a la militancia y a la pandemia, sin hacer referencias a ningún partido, ni a la política vasca o estatal y con solo una pequeña alusión a la cuestión «nacional».

Sobre ello lo ha hecho para recordar literalmente lo que dijo hace 4 años en la anterior Asamblea General: «Emocionado, agradecido y consciente de lo que supone el cargo, quiero expresaros total lealtad al partido y a Euskadi; y, con toda solemnidad, os hago saber que llevaré mis esfuerzos hasta el final por la República Vasca».

En ese sentido, Ortuzar, ha sostenido que el PNV «es el mejor instrumento para liderar y guiar al pueblo vasco hacia su libertad plena, en armonía con el resto de pueblos y naciones de Europa y del Mundo».

En el grueso de su discurso sobre la pandemia y la crisis, el presidente del EBB, con la «makila» de mando que le han entregado en su proclamación y luciendo una corbata con los colores de la ikrriña y el estampado de rayas y cuadros típico vasco, ha emplazado a su partido, por ser el que gobierna en todas las instituciones vascas, a «ser los principales agentes para sacudirnos esa fatiga pandémica y recuperar la ilusión».

«Ahora que vemos la luz al final del túnel, no podemos pararnos, ni mucho menos retroceder. Disciplina social, civismo, humanismo y respeto a las recomendaciones sanitarias son las claves para salir de ésta. Son la auténtica vacuna que hará que la otra vacuna, la vacuna médica, sea verdaderamente eficaz», ha comentado.

Ortuzar ha recetado una «tercera vacuna, esta vez contra la desesperación y la ira. Hay muchos, muchísimos, en una situación muy delicada, sufriendo, es verdad. Y en ese caso es habitual buscar culpables en el exterior, es una tendencia humana, pero eso no nos sacará de apuros, nos sacarán de este aprieto nuestros esfuerzos y nuestras decisiones y para ello, necesitamos superar esa fatiga pandémica, ese cansancio social que se ha apoderado de muchos de nosotros».

En su opinión, «como sociedad, además de lamernos las heridas, tenemos que avanzar»

«Esa es la principal tarea que tenemos por delante como principal partido del país, a nosotros nos toca, por tanto, ser los principales agentes para sacudirnos esa fatiga y recuperar la ilusión y la confianza en esta sociedad, en el futuro de este país. Vemos la luz al final del túnel y tenemos que estar preparados para que lo que nos espera no nos ciegue ni nos adormezca. Los retos que teníamos como Euskadi antes de marzo de 2020 siguen ahí intactos, y ahora se nos han sumado algunos retos más», ha concluido. EFE


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2 Comentarios

  1. Qué vida más regalada la de esta gente. Entre chuletas de Berriz y angulas de Aguinaga, como se devanan la mollera para hacernos más vascos y más felices. Gracias por vuestra entrega y sacrificio.

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