Un total de 75 niños que viven en el entorno de la central nuclear ucraniana de Chernóbil llegan este miércoles a Euskadi pare convivir con familias de acogida vascas durante dos meses.
La asociación Chernobil ha anunciado que los niños partieron el lunes en dos autobuses en los que viajan los que permanecerán en verano en Euskadi y en Navarra, en total 92, acompañados de tres monitores y de cuatro voluntarios de esta organización que se han sumado a la comitiva en Polonia.
De los 75, 14 son niños que participan por primera vez en el programa y el resto ya lo ha hecho en años anteriores.
Los autobuses estacionarán en Vitoria, Arrigorriaga (Bizkaia) e Irun (Gipuzkoa), donde los menores serán recibidos por las familias de acogida.
Este programa vacacional se desarrolla desde hace 30 años y en esta edición, ha explicado en una nota la asociación, la organización ha supuesto un «esfuerzo añadido» porque el adelanto de los plazos establecidos por la oficina de extranjería para tramitar la documentación obligó a iniciar todo el proceso con varias semanas de antelación y dificultó la incorporación de nuevas familias de acogida.
Cuarenta años después del accidente nuclear de Chernóbil, a lo que se añade la situación de guerra en Ucrania por la invasión de Rusia, este programa «sigue siendo fundamental» para el desarrollo de los niños, ha subrayado la asociación.
Durante su estancia en Euskadi los voluntarios de la asociación, además de acompañar a las familias y coordinar el programa, han organizado varias actividades de ocio y convivencia que permiten a los niños y a sus familias de acogida compartir experiencias, fortalecer vínculos y crear una red de apoyo mutua.
Por ejemplo, participarán en el encuentro lúdico-gastronómico ‘Fusión Ucrania & Euskadi’, en San Sebastián, harán una caminata por la Vía Verde de Arrazola, en Atxondo (Bizkaia) y una visita guiada a la Catedral de Santa María de Vitoria.
La asociación ha destacado que estas estancias fuera de las zonas contaminadas donde residen favorecen la recuperación del organismo y les permiten disfrutar de un verano con la tranquilidad y la normalidad propias de su edad. EFE





