nochevieja campanadas

La obligatoriedad de llegar a casa a las 00.30 horas provocó varios efectos anoche. Una sensación de prisa y urgencia nunca vista.

En primer lugar, las despedidas a la carrera tras las uvas. Entre que unos llamaban por teléfono a otros familiares y no terminaban de despedirse de los presentes, y otros que calculaban el tiempo de vuelta a sus domiclios, hubo más de una tensión.

En segundo lugar, los atascos de coches en varias carreteras. Todos a la vez para salir de la zona de celebración y llegar a la hora exigida antes del toque de queda. Eso sí, después calles vacías que contrastaban con otros años.

También, el lanzamiento de cohetes y petardos fuera de horas habituales a lo largo de la tarde y la noche. Un fenómeno que suele empezar a las doce en punto, pero que se adelantó desde las 6 o 7 de la tarde. Así que algunas localidades como Vitoria no se respetó el horario de 15 minutos pasada la medianoche.

Y el toque de queda se ha notado también en las incidencias, menos que otros años. Menos agresiones, menos accidentes de tráfico, menos intoxicaciones etílicas y menos basura en las calles.

 


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6 Comentarios

  1. Es facil,te quedas en casa cenas tranquilo y no tienes q volver a ningun lado…pero aqui como las normas solo son para los de siempre….

  2. No es egoísmo, es respetar al prójimo.
    Pero quien no se respeta a sí mismo, cómo va a respetar a su familia y a los demás.

  3. 1, Lo que he visto y oído es que este año mis vecinos casi no han tirado petardos. Una cosa que agradecer a la pandemia esa. 2, No he visto ninguna fiestuki de findeaño de las que dan todas las tv, pero según parece, en la de una tv española muy progue, solidaria, feminista, sostenible y demás, una choni que sale mucho se ha cosificado sin complejos, escrúpulos ni gaitas, con un delantal friki que apenas le tapaba las tetas. Por cierto, bastante caídas. Dicho también sin complejos, escrúpulos ni gaitas.

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