La Iglesia de Vitoria arremete contra la monja Sor Isabel
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La presidenta de la Federación de las Hermanas Clarisas Nuestra Señora de Aránzazu, Mª Javier Soto, ha asegurado que nunca había sospechado que las hermanas de Belorado pudieran plantear su salida de la Iglesia católica aunque ha reconocido que, en los últimos tiempos, sí que notó que «alguna cosa no funcionaba bien».

Sobre la única de las 16 religiosas de la comunidad, que componen los monasterios de Belorado y Orduña, que se marchó nada más anunciarse que abandonaban la Iglesia católica, han indicado que «se encuentra tranquila y bien».

En un primer momento la religiosa, que tiene 70 años, se trasladó al monasterio de las Clarisas de Castil de Lences, en Burgos, pero ahora está en Vitoria, donde ya estuvo en su pasado, y está «integrada» en la comunidad, han afirmado.

EL ARZOBISPADO TOMA EL CONTROL DE LOS CONVENTOS DE LAS CLARISAS QUE ABANDONARON LA IGLESIA

El arzobispo de Burgos, Mario Iceta, ha asumido el control de los monasterios de Belorado, Orduña y Derio, que forman parte de la comunidad de religiosas clarisas que el pasado día 13 anunciaron su salida de la Iglesia católica.

Ha asegurado que siempre había tenido una «relación excelente» con sor Isabel, hasta ahora la madre abadesa de la comunidad, y cuyo mandato ha expirado este 29 de mayo. También que siempre la habían recibido bien en el monasterio, que tenía «una comunidad con buenas vocaciones y algunas jóvenes muy preparadas académicamente».

Hace más de un año que no ha visitado el convento, ha reconocido, pero también que «empezó a ver alguna cosa, que alguna cosa no funcionaba bien» y, sobre todo, que la relación de sor Isabel con ella «se enfrió», aunque no puede decir que haya visto «nada raro».

Esas sensaciones fueron las que puso en conocimiento del arzobispo de Burgos a mediados de abril, cuando alertó de la posible comisión un delito de cisma por parte de la comunidad de Belorado, que llevó a la apertura de una investigación que sigue en curso, aunque desde el Arzobispado se esté intentando que las religiosas reconsideren su decisión.

Mª Javier Soto ha insistido en que cada monasterio es muy independiente, «absolutamente autónomos» aunque formen parte de la orden de las Hermanas Clarisas, en este caso, de la Federación Nuestra Señora de Aránzazu, de ahí que salvo por las visitas oficiales, que se realizan, poco más se pueda saber de su funcionamiento.

Muy doloroso

Por su parte, al secretaria federal, Carmen Ruiz, ha reconocido que la decisión que han tomado las religiosas de Belorado ha sido «muy dolorosa» para las Clarisas, aunque se han sentido acompañadas y ayudadas y saben que el problema no es de la orden sino de toda la Iglesia.

«Es una situación nueva», que nunca antes han vivido, ha apuntado, al tiempo que ha asegurado que no han podido hablar con ninguna de las monjas del monasterio. EFE



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