El historietista Javier de Isusi (Bilbao, 1972) ha asegurado este martes, en una entrevista a EFE, que la nueva cultura de la inmediatez y la imagen beneficia al cómic, un sector cultural que, a pesar de que «siempre está en crisis en España, vive mucho mejor ahora que hace veinte años».

De Isusi, que en 2020 fue galardonado con el Premio Nacional de Cómic, concedido por el Ministerio de Cultura y Deporte, por su obra «La divina comedia de Oscar Wilde», recogerá este jueves en el Museo Artium de Vitoria-Gasteiz el Premio Euskadi de Literatura, en la categoría de Ilustración de obra literaria, por «Transparentes. Historias del exilio colombiano».

Este arquitecto de formación y autor de historietas de profesión vive desde hace dieciséis años en la pequeña localidad cacereña de Garganta la Olla, donde reside junto a la ilustradora Leticia Ruifernández y sus tres hijos.

Su decisión de abandonar la gran ciudad y recalar en la comarca extremeña de La Vera ha afectado, para bien, a su labor creativa, «al menos como yo la entiendo, porque necesitas silencio y concentración y en la ciudad hay muchas cosas, no solo ruido físico sino estímulos constantes».

«En el campo todo está más reducido y eso a mi me resulta mucho más inspirador», ha destacado. Además, ha apuntado que la vida más sencilla y más fácil le ha permitido vivir de una profesión «que en sí es muy precaria».

«El mundo de los cómic es muy precario en España y el poder dedicarme a esto tiene mucho que ver con no estar agobiado con tener que pagar alquileres muy altos y una vida muy cara. Para el tipo de trabajo que yo hago, vivir en un pueblo pequeño tiene muchas ventajas», ha agregado.

De Isusi no tiene redes sociales, crea sus historias a mano y utiliza muy poco el ordenador «pero hay un tema que a los autores del cómic nos está medio beneficiando y es que es muy visual y esto tiene mucho que ver con la cultura en la que vivimos ahora mismo de la inmediatez y la imagen».

«El cómic es imagen y texto y es muy rápido y ahora nos encontramos con que hay mucha gente joven que lee cómic, no tanto como hace 30 años que había una gran mayoría, pero sí que hay un público de chavales, que entran con el manga. Es curioso pero el cómic, a pesar de que siempre está en crisis, vive un momento mucho mejor que hace unos años», ha defendido.

En cuanto al último galardón que ha conseguido, el Premio Euskadi de Literatura, Javier ha asegurado que, junto con el Nacional de Cómic, son los premios que, a nivel reconocimiento público, tienen para él más significado.

En su obra «Transparentes. Historias del exilio colombiano», el historietista recoge la experiencia del exilio colombiano por motivos del conflicto armado interno de más de cincuenta años.

«Se trata de un asunto muy ninguneado y muy desconocido en la propia Colombia y por supuesto en Europa, ya que cuando se habla de los inmigrantes colombianos se piensa en inmigrantes económicos que huyen de la violencia en abstracto de Colombia, pero es que son realidades muy concretas, gente amenazada de muerte muchas veces, que huyen de una violencia muy diversa, un conflicto que tiene muchas caras», ha explicado.

«Ojalá este premio y mi trabajo sirva para visibilizar la realidad de las personas refugiadas», ha concluido. EFE



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