Salburua, orgullo de Vitoria

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Por Cristina Yuste

(EFE).- Desecado siglos atrás para su transformación en campo de cultivo y recuperado en los noventa «para todos los vitorianos», Salburua es más que un humedal rebosante de biodiversidad; es el orgullo de una ciudad que presume de títulos ‘verdes’ y que no entiende el ocio sin su parque estrella.

De las 30.000 hectáreas que ocupa el municipio de Vitoria, sólo 6.000 corresponden a la ciudad; el resto es territorio agrícola, ganadero y, sobre todo, industrial, este último el principal beneficiario de la recuperación del humedal, cuyo origen es el llamado Acuífero Cuaternario, una gran bolsa de agua subterránea que se extiende por gran parte de la llanura alavesa.

«Cuando se desecó la zona comenzaron los sucesivos episodios de inundaciones», ha comentado a Efe el delegado de SEO/BirdLife en el País Vasco, Ramón Elósegui; «antes, las lagunas hacían de muelle, compensaban las grandes riadas, haciendo que el agua se embalsara y se fuera liberando poco a poco».

Así, para compatibilizar el uso social, natural y recreativo de Salburua con la protección de esas áreas industriales se decidió devolver su función y aspecto al humedal, y esto, lejos de ser un obstáculo, supuso un estímulo para el desarrollo económico de la ciudad, ha explicado Elósegui.

«La periferia de Vitoria, como la de todas las ciudades, tendía a degradarse con facilidad, ocupada por infraviviendas y vertederos ilegales -ha explicado-, por lo que el Ayuntamiento pensó que si unía todos los parques urbanos mediante un gran cinturón pondría fin a esa degradación».

Hoy, ha asegurado el delegado de SEO/BirdLife, «Vitoria y todo Euskadi se sienten orgullosos de tener esto aquí, somos muy visitados, somos la Green Capital, tenemos reconocimientos internacionales y el esfuerzo por compatibilizar desarrollo urbano y protección del medio ambiente ha sido enorme».

Ramón Elosegui tiene su oficina en Ataria, el centro del interpretación de los humedales de Salburua, que recibe cada año a e más de 150.000 personas que se acercan a interesarse por los itinerarios que rodean y conectan las lagunas, por las especies vegetales, por la berrea de los ciervos y, sobre todo, por las aves.

Y es que Salburua, como cualquier humedal, está dentro del itinerario migratorio de las que se desplazan desde el centro y norte de Europa hacia sus lugares de invernada en el sur y que lo usan como área de descanso y de reposición de fuerzas.

El propio centro Ataria dispone de una terraza para poder observar aves a pocos metros, pero el parque dispone de otros dos observatorios sobre las lagunas de Arcaute y Betoño desde los que disfrutar «no solo de aves planeadores o de las grandes migratorias, también de pequeños pajarillos como el carricerín cejudo», ha afirmado Elósegui.

Hoy, con una superficie de 206 hectáreas, es uno de los humedales mas importantes de Europa y sus nueve kilómetros de caminos le convierten en el espacio natural mas significativo dentro del llamado ‘Anillo verde’ de Vitoria.

Integra la lista de humedales del Convenio Ramsar, es Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y Zona de Especial Conservación (ZEC) de la Red europea Natura 2000, una vez han sido aprobadas las medidas de gestión tras superar el trámite de exposición pública.

El País Vasco tiene protegido bajo el ‘paraguas’ europeo el 25 por ciento de su territorio, pero aún existe un gran desconocimiento hacia esta figura y la mayoría de la población «no percibe sus ventajas y sí intuye inconvenientes», ha reconocido Ramón Elósegui.

«Hemos utilizado lenguajes muy poco didácticos para vender la idea de la Red Natura -asegura- y tampoco los gobiernos autonómicos han apoyado a las poblaciones que forman parte de ella, no tanto con compensaciones, sino con incentivos».

Para Elósegui, es fundamental hacer que estos pueblos se sientan orgullosos y remunerados por estar en Red Natura; «nos falta conciencia social, ambiental y sobre todo educación, es un problema cultural».

En este sentido, ha hecho autocrítica al afirmar que las organizaciones conservacionistas «no nos hemos empeñado en hacer demostrable esto».

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