El diputado general de Álava, Ramiro González, ha asegurado hoy que gracias al buen comportamiento de los tributos que gestiona directamente la Hacienda de este territorio no será necesario aplicar ningún ajuste ni recorte en los presupuestos forales y en las entidades locales.
González ha comparecido hoy en las Juntas Generales de Álava para dar cuenta de lo tratado ayer en el Consejo Vasco de Finanzas.
Según una nota de prensa de la Diputación, González ha destacado el aumento de la recaudación en 2016, que creció un 2,7 % respecto al año anterior.
Ha indicado que, una vez atendidos los compromisos institucionales relativos al Cupo y a la Ley de Aportaciones, Álava cerró 2016 con recursos disponibles por valor de 554,8 millones de euros, es decir, 4 millones más de lo previsto inicialmente.
Todo ello, ha indicado, gracias al buen comportamiento de los tributos que gestiona directamente la Hacienda alavesa, que sí han crecido incluso por encima de lo presupuestado.
Así, ha explicado que la recaudación por impuestos directos alcanzó los 943,9 millones de euros, lo que supuso un incremento del 3,7 % respecto a 2015.
«Se ha cumplido con lo presupuestado para los impuestos directos en un 100,5 %», ha resaltado González.
También mejoró el resultado de las retenciones de trabajo, que experimentaron un incremento del 3,9 % gracias a la evolución del mercado de trabajo aunque, según ha precisado, aún deberá intensificarse la mejora de la calidad del empleo que se está creando.
Otro factor que ha llevado a Álava a tener más recursos disponibles que los previstos inicialmente, ha explicado, ha sido gracias a la aplicación del Fondo General de Ajuste que, por segundo año consecutivo, ha permitido a Álava «alcanzar el 99 % del coeficiente horizontal».
Concretamente, ha añadido, la Diputación de Álava ha recibido 59,5 millones de euros de ese fondo, creado para compensar las posibles desviaciones entre el coeficiente horizontal de cada territorio y su recaudación real.









No robarLa redistribución no es de ricos a pobres sino de grupos desorganizados a grupos organizados.
Carlos Rodríguez Braun
El llamado Estado del bienestar se ha convertido, en realidad, en el bienestar del Estado. El Estado despilfarra millones en todo tipo de actividades que no le son propias, y contrata en nuestro nombre a millones de empleados que no nos hacen falta. Para ello nos exige pagarle en forma de impuestos un porcentaje enorme de la riqueza que producimos mediante nuestro trabajo o negocios. ás, porque el Estado odia que le hagan la competencia.