En el PNV de Álava estaban preocupados por la posibilidad de que el juicio por supuesta corrupción que afecta a algunos ex-dirigentes se pudiera celebrar antes de las elecciones municipales de 2015. De ser así hubiera trastocado mucho la campaña de  Gorka Urtaran y Ramiro González. Hubiera sido un argumento arrojadizo demasiado tentador para el resto de partidos, un borrón muy incómodo de lidiar en campaña. Aunque se usará a buen seguro.

Todo empezó en diciembre de 2009, cuando una empresaria acusó ante la fiscalía que había recibido extorsiones económicas por parte de Alfredo de Miguel (número dos del PNV alavés) y del jetzale Aitor Tellería,  juzgado también por espionaje a personalidades de la provincia y absuelto finalmente.

El juez ya ha finalizado la investigación y ha elaborado un auto. A partir de aquí se abre una nueva fase procesal.

A partir de ahí, se dilatará el proceso de seis a siete meses con los recursos de la defensa ante la Audiencia (26 implicados). Luego llegará el escrito de acusación de la fiscalía, y tres meses después, el escrito de la defensa. Después se señalará el juicio que se celebrará ya tras el verano de 2015 sin interferir en la campaña electoral para las municipales y forales.


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