EFE.- Un total de 45 usuarios de la residencia de mayores de San Martín en Vitoria han dado positivo por coronavirus desde que comenzó la crisis sanitaria y 8 han muerto por esta causa, según publica el diario El Correo.

Este centro pertenece a Sanitas aunque la Diputación Foral de Álava tienen en él 28 plazas concertadas. La residencia cuenta con un total de 148 plazas, aunque en la actualidad solo hay 90 usuarios, según han explicado desde la empresa.

Esto significa que en ese momento la mitad de los usuarios están contagiados, según los datos facilitados ayer martes por el diputado general de Álava, Ramiro González, que precisó que de los usuarios de las plazas concertadas 2 han fallecido, 7 están ingresados en el hospital, 15 permanecen en el centro, 3 han dado negativo y 1 está en su domicilio.

Además, han fallecido otros 6 residentes de plazas no concertadas, con lo que el número total de muertos se eleva a 8, según El Correo. Ni Sanitas, ni la Diputación, ni el Gobierno Vasco han querido confirmar estos datos.

En la rueda de prensa diaria para informar de la evolución del COVID-19, el director de Planificación, Ordenación y Evaluación Sanitarias del Gobierno Vasco, Mikel Sánchez, ha sido preguntado por la situación en esta residencia pero ha rehusado entrar en detalles.

Sí ha admitido que al Ejecutivo autonómico le «preocupa» la incidencia del virus en el ámbito sociosanitario, en el que se engloban las residencias de mayores, porque los usuarios son «personas vulnerables» por su edad y porque en muchas ocasiones tienen patologías previas.

Ha señalado además que desde el inicio de la crisis el Gobierno ha estado en contacto con los responsables de estos centros a quienes ha facilitado protocolos y pautas de actuación para hacer frente a la expansión del coronavirus.

Por su parte Sanitas ha vinculado el alto número de casos de COVID-19 en la residencia de mayores de San Martín en Vitoria al hecho de que ha practicado las pruebas a todos los internos y trabajadores y no solo a los sospechosos de haberse contagiado, lo que supone «ir más allá» del protocolo que está siguiendo Osakidetza, que está priorizando las pruebas al personal sanitario y a colectivos vulnerables en detrimento de los casos leves.

Tras hacer la prueba a todos los internos, se ha dividido a los residentes en módulos de positivos y negativos con nuevas medidas para minimizar el riesgo de contagios, aunque Sanitas ha recordado que desde el primer caso detectado en Euskadi (28 de febrero) se extremó el lavado de manos y de superficies de contacto como pomos o barandillas, entre otras medidas, y que ya el día 5 se aisló a algunos usuarios.

El primer positivo de un residente se produjo el 3 de marzo mientras estaba ingresado en el Hospital de Txagorritxu. Ese mismo día la dirección del centro envió a cumplir aislamiento en su domicilio a los profesionales que habían tenido contacto estrecho con él entre el 28 y 29 de febrero, que fueron los dos últimos días en los que estuvo en San Martín.

El 4 de marzo falleció un segundo interno, también mientras estaba en Txagorritxu, y al día siguiente, 5 de marzo, se determinó que todos los residentes pasaran a habitaciones individuales (salvo dos hermanas y dos dependientes) y se adoptaron medidas adicionales como ampliar distancias entre pacientes en zonas comunes y restringir las visitas de familiares, que fueron prohibidas el día 7 cuando también se restringió el uso de los espacios compartidos.

Estas medidas preventivas permanecen vigentes desde entonces y ahora, tras haberse practicado la prueba a todos los usuarios, se incrementarán al separarlos en módulos de positivos y negativos. EFE


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