El 35,2 % de los consumidores vascos mira ahora más los precios y ha modificado sus hábitos de compra con respecto a antes de la pandemia de la covid, según un estudio del Observatorio Vasco del Comercio, Enfokamer.

El Departamento de Turismo, Comercio y Consumo ha hecho públicos este viernes los resultados de este estudio que analiza cómo ha evolucionado el hábito de compra de los vascos en los últimos meses y la importancia que se otorga al precio en la decisión de compra teniendo también presente la alta inestabilidad actual por las consecuencias económicas derivadas de la guerra de Ucrania.

El estudio revela que los consumidores menores de 49 años son los que más han cambiado sus hábitos de compra con respecto a antes de la pandemia y las mujeres las que más han percibido ese cambio.

En general los vascos se consideran unos consumidores «prácticos, exigentes e informados», que estudian el precio del producto pero a los que no les importa pagar «un poco más» si se trata de mayor calidad.

El informe destaca el hecho de que después de la pandemia se han integrado en la sociedad determinados hábitos de consumo como la compra de marca blanca o las tarjetas de fidelización, y muestra que para uno de cada tres consumidores conseguir el mejor precio activa «recompensas psicológicas gratificantes «.

En lo que se refiere a bienes de consumo habitual (alimentación, limpieza y droguería) el consumidor da más valor a la cercanía del comercio y a la relación calidad precio.

Los principales elementos que influyen en la decisión de compra son, por un lado, la calidad de los productos, entendida como la calidad esperada, que un 67,6 % de las personas encuestadas afirma que toma en cuenta.

Por otra parte, se busca la proximidad (58,0 %), el precio (57,5 %), la comodidad en la compra (21,1 %) y la atención personal (17,9 %).

Así un 70 % de los consultados dice estar muy o bastante de acuerdo con la afirmación de que en alimentación no le importa pagar un poco más por un producto de calidad.

En definitiva, el estudio muestra un consumidor vasco que prioriza la calidad percibida del producto de alimentación por encima del precio. No obstante, la mayoría de las personas dice seguir un criterio de compra racional, especialmente ante la subida de precios percibida.

En lo que respecta a los criterios de sostenibilidad un 17,9 % de los consumidores busca compras sostenibles que generen un bajo impacto en la huella de carbono.

En el apartado de bienes ocasionales (ropa, libros, electrónica, hobbies y muebles) no existe en los vascos una percepción acusada del incremento de precios, si bien hay preocupación por la evolución de los mismos. Además se observa todavía en ese tipo de artículos un freno en la demanda que viene desde la pandemia.

La persona consumidora vasca manifiesta que no ha variado sus hábitos de compra de bien ocasional en los últimos tres años, pero los indicadores muestran lo contrario. Por un lado, hay más compra online en algunos productos, por otra parte, hay un menor consumo o gasto en bienes ocasionales que antes de la pandemia.

La conclusión final del estudio establece que el consumidor vasco será en el futuro más sensible al precio, las promociones y las ofertas a la hora de comprar, y que habrá una tendencia a recortar gasto en los productos de menor valor añadido. EFE



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